En realidad, nunca estuviste aquí
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Conozcamos a Joe, un ex marine y ex agente del FBI. Un hombre derruido, solitario y perseguido que salva a otros pero es incapaz de salvarse a sí mismo. Sobre la novela de Jonathan Ames, la directora Lynne Ramsay presenta a Joaquin Phoenix en… ‘En realidad, nunca estuviste aquí’.

“Quiero que les hagas daño”.-Senador Votto.

Crítica de En realidad, nunca estuviste aquí

Nuevamente tenemos en pantalla una película basada en una novela, en este caso en la novela corta ‘You Were Never Really Here’ escrita por el norteamericano Jonathan Ames, un tipo bastante peculiar que lo mismo escribe, interpreta o se pone los guantes de boxeo. La citada novela que sirve de referencia a esta película tan sólo tiene 96 páginas y en las mismas se retrata un mundo de redes de prostitución y degradación política. Y es esa historia la que ha dado paso a esta cinta aquí comentada.

De llevar este submundo de Jonathan Ames al cine se ocupa la realizadora galesa Lynne Ramsay, conocida, sobre todo, por ‘Tenemos que hablar de Kevin’, película que estrenó en 2011 también sobre una novela de temática complicada (escrita por Lionel Shriver) y que contó una nominación al globo de oro para Tilda Swinton. Al igual que en aquella, Ramsay también asume aquí la doble tarea de directora y guionista.

Toda la labor de Ramsay es muy “austera”, tanto en el libreto como en la dirección, y centrada toda ella en la figura del personaje interpretado por Joaquin Phoenix, el misterioso Joe, un auténtico fantasma en vida. La narración en todo momento lo sigue a él en tiempo presente con algunos brevísimos flashbacks a su pasado (son tan breves que sin pestañeas te los puedes perder). De estas brevísimas miradas atrás es cómo vamos reconstruyendo el pasado del personaje y nos hacemos una idea de su tormentoso estado actual… pero este será un ejercicio que requerirá de gran esfuerzo e imaginación por nuestra parte, todo por lo que comento de cómo se retrata su traumático pasado, en un visto y no visto. En este sentido, no es un film fácil para el público más casual.

Respecto al modus operandi de Joe, cabe decir que su estilo de vida y modo de operar está bastante bien expuesto en el primer tramo del film: lo vemos aceptar el caso, prepararse y entrar en acción… El segundo tramo comienza al dar el film un giro y presenciar las consecuencias de lo anterior. Salvo lo ya comentado, pocos “reproches” más se le pueden hacer al film aquí, salvo el hecho de que Joe “lo resuelva casi todo a martillazo limpio…”.

Dejando al margen al personaje de Joe, el film se centra en la prostitución y en la trata de blancas con ramificaciones políticas. Sin embargo, en ambos temas apenas se ahonda, especialmente en el segundo que queda limitado a la implicación en el caso de algún que otro personaje. Por otro lado, Ramsay no se recrea ni en diálogos (que son escasos) ni en ningún tipo de escena escabrosa y deja que aquí también sea el público el que se imagine lo peor… Sí que podemos presenciar algún que otro gran derramamiento de sangre provocado por los martillazos que sacude Joe con su particular “castigador”, un martillo comprado en una ferretería…

La dirección resulta muy sobria y sólo con los planos absolutamente necesarios, es decir, no se regala nada de lucimiento y queda muy claro que este es un film de marcado carácter independiente y personal. Entre las escenas puedo resaltar algunos planos de cámaras de vigilancia para evitar mostrar los ataques violentos, los flashbacks ya comentados, algunas ensoñaciones tramposas y numerosos “retratos” de Phoenix.

“Yo sólo soy un contratado”… Un fantasma llamado Joe.

Como ya he expuesto anteriormente, todo el film gira en torno a Joe, el personaje interpretado por Joaquin Phoenix, casi se podría decir que el actor nacido en San Juan de Puerto Rico es toda la película. Y la verdad es que Phoenix está sensacional retratando a un hombre derruido, de pasado tortuoso y muy parco en palabras. Un tipo que se mueve en la actualidad como un auténtico espectro, no dejándose ver por casi nadie y aceptando trabajos de rescates. Atención al momento en que se extrae una muela y Phoenix pasa a cambiar la forma del habla debido al moflete que se le forma.

Dejando al margen el tremendo trabajo (físico y mental) de Joaquin Phoenix, sólo cabe resaltar a dos actrices: la veterana Judith Roberts y la joven Ekaterina Samsonov. La primera da vida a la anciana madre de Joe con la que este convive teniendo una curiosa relación con algún momento cinéfilo divertido. Por su parte, Ekaterina lo hace muy bien como Nina, retratando a una chiquilla en total estado de ausencia y shock debido a las horribles experiencias sufridas, su mirada perdida lo dice todo… La presencia de otros intérpretes como Alex Manette (senador Votto), Alessandro Nivola (gobernador Williams) y John Doman (John McCleary, el contacto de Joe) es prácticamente testimonial.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de En realidad, nunca estuviste aquí, un thriller de carácter personal e independiente que nos regala un nuevo personaje para la galería de antihéroes a recordar: un tipo llamado Joe que imparte justicia martillo en mano y de cuya encarnación en pantalla se ocupa Joaquin Phoenix en un gran tour de force físico y de poco diálogo.

Tráiler de En realidad, nunca estuviste aquí