Pompeya

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Año 79 DC, una floreciente ciudad romana situada al lado del volcán Vesubio vive sus mejores días con la celebración de las fiestas locales y su gran circo de gladiadores. Sin embargo, el nombre de esa ciudad quedaría grabado para siempre en la historia no por sus galas… sino por la tremenda erupción del Vesubio que arrasó con todo y con todos. Esa ciudad se llamaba… ‘Pompeya’.

“No te equivoques. Mis dioses vienen a por ti”.-Milo.

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Crítica de Pompeya.
Nunca he ocultado mi gusto por el cine de Paul W.S. Anderson ya que hace un tipo de películas con las que disfruto enormemente, sin embargo, en esta ocasión me desencantó con ‘Pompeya’, una película bastante insípida y que para el que escribe estas líneas fue una decepción.

Todo aquí es fallido y previsible (lo cual no sería malo si la cinta lograra conectar con el público… pero no lo hace en ningún momento), los diálogos no tienen casi fuerza, el reparto está desaprovechado o desubicado y los/as protagonistas carecen de carisma o importancia para el espectador, las 3Ds poco o nada aportaron y la traca del Vesubio no justificó los 100 millones que parece se gastaron en esta producción.

Además, en el rodaje de las escenas de acción (bien rodadas todo sea dicho) Anderson demostró una gran cobardía, al omitir cualquier tipo de sangre en los combates entre los gladiadores en el circo de la ciudad. Imaginaros que hay de todo: acuchillamientos, tajos, hachazos, lanzazos… y nada, no se derramó en pantalla ni una gota de sangre. Pero es que hay más, y es que al filmar la terrible devastación provocada por el Vesubio no veremos más que a dos o tres personas quemarse en segundo plano… no veremos nada más horrible que eso, y cuando estás haciendo un film sobre tan terrorífica catástrofe no puedes ir con medias tintas y autocensurarte para dejarlo todo en un PG-13. Mal.

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‘Pompeya’ no sólo prometía devastación y acción, también prometía romance y drama… y también en esto falló. Y falló porque realmente la relación entre los personajes de Emily Browning (Cassia) y Kit Harington (Milo) resultó poco convincente y ambos intérpretes tampoco se esforzaron en ir mucho más allá. Vale, se gustan y parece que se enamoran, pero su amor imposible es tan poca cosa como el resto de lo que vemos en pantalla.

Y sobre las intrigas políticas que siempre han estado presentes en mayor o menor medida en el llamado “cine de romanos”, aquí se quedaron en meras “intrigas de andar por casa” entre el Senador Corvus y la familia de Cassia.

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“Bienvenidos a vuestro nuevo hogar, salvajes”. El gladiador que susurraba a los caballos.

El reparto principal de ‘Pompeya’ estuvo formado por “juegos de parejas”. De esta forma, tuvimos a: Kit Harington y Emily Browning, Carrie-Anne Moss y Jared Harris, y Kiefer Sutherland y Currie Graham. Por su cuenta y riesgo quedaron Joe Pingüe, Jessica Lucas y Adewale Akinnuoye-Agbaje.

Kit Harington y Emily Browning interpretaron a Milo y Cassia. La relación de esta joven pareja no acabó de ser totalmente sentida y creída en pantalla, en consecuencia, sus personajes no lograron empatizar con el espectador/a. Ahora bien, el fallo entiendo que no es sólo de Kit y Emily, sino que el guión tampoco les construyó una plena relación de amor. Individualmente destacó más Kit Harington porque en las escenas de acción se desenvolvió con bastante corrección.

Carrie-Anne Moss y Jared Harris dieron vida en pantalla a Aurelia y Severus, los padres de Katia que forman parte de la alta aristocracia de Pompeya. Tengo muy claro que estos fueron meros papeles de esos que mi amigo Carlos G. llama “alimenticios”. Poca gracia le metieron Carrie-Anne Moss y Jared Harris al tema, especialmente ella que se contentó con rodar con cierta profesionalidad y punto pelota.

Kiefer Sutherland y Currie Graham fueron los romanos Corvus y Bellator. Corvus es un senador de importancia en Roma y Bellator es su esbirro principal. Antes me refería a que había actores “desubicados”, bien, este fue el caso de Kiefer Sutherland que no pegó ni con cola como alto senador romano… Por su parte, Currie Graham resultó en este film poco menos que “un mueble andante”.

Finalmente, nos encontramos también con gran participación en la película de artistas como: Joe Pingüe, Jessica Lucas y Adewale Akinnuoye-Agbaje. Este trío de actores realmente si que me llegó a gustar en sus roles. Joe Pingüe dio vida Graecus, el típico rico y propietario de un grupo de gladiadores. Jessica Lucas se metió en el rol de la criada y amiga de confianza de Cassia. Y, finalmente, Adewale Akinnuoye-Agbaje dio vida al poderoso gladiador llamado Atticus. Incidir especialmente en él, porque bajo mi punto de vista fue lo mejor de la película con una interpretación de fuerza, presencia, y con coraje y carisma suficiente para destacar sobre el resto.

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En conclusión.
Contando con un gran presupuesto y un plantel de actores más o menos conocidos, Paul W.S. Anderson fracasó a la hora de llevar a la gran pantalla la tragedia de Pompeya, y fracasó porque para esta historia no bastaba con unos conseguidos efectos especiales… en esta ocasión, había que haber metido mucho más sentimiento al film, un mejor tratamiento de los personajes, y valentía tanto para mostrar las luchas de gladiadores como para reflejar en toda su desgracia la terrible catástrofe de la famosa ciudad romana. No hay mucho más que decir en esta crítica de Pompeya.

Curiosidades.
-Pompeya fue un esplendoroso paraíso de recreo romano situado en la bahía de Nápoles que quedó sepultada por una catastrófica erupción del volcán del monte Vesubio. En tan sólo 12 horas, la ciudad sufrió un terremoto, una erupción volcánica y, como remate final, un tsunami. La cima del monte Vesubio salió volando con tanta fuerza que el volcán perdió más de 600 metros de altura. Sus efectos se han comparado con los de una explosión nuclear. Fue uno de los peores desastres naturales de la Antigüedad.
-Parte de Pompeya y de sus habitantes quedaron conservados virtualmente intactos por la ceniza y la lava que expulsó el volcán. Pompeya permaneció perdida durante casi 1700 años, hasta 1748, cuando los reyes de la dinastía Borbón de Nápoles iniciaron excavaciones, gracias a las que se descubrirían villas y edificios públicos. Los arqueólogos empezaron a crear moldes de escayola de las víctimas a partir de los vacíos dejados por sus cuerpos en la ceniza, lo que permite a los visitantes del lugar no sólo recorrer las calles de la legendaria ciudad, sino también conocer el aspecto de sus habitantes.
-Antes del rodaje del film, Paul Anderson, Jeremy Bolt y su equipo pasaron seis años documentándose sobre Pompeya, por ejemplo, el diseñador de producción, Paul Denham Austerberry, usó como fuente de inspiración para el diseño y los detalles de los decorados la ingente cantidad de material original recopilado a lo largo de los años por arqueólogos e historiadores. Además, Anderson y su equipo, sacaron imágenes de cada calle y edificio de la ciudad, así como de sus alrededores, para que la película pudiera retratar esta espléndida civilización con la mayor precisión posible. El equipo también sobrevoló exhaustivamente el monte Vesubio, así como volcanes activos, para que las imágenes de la película fueran visualmente lo más exactas posibles.

“Yo no me inclino sobre Roma… escupo sobre ella”.-Milo.

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Lo mejor:
Adewale Akinnuoye-Agbaje como el poderoso gladiador Atticus.
Lo peor:
Se perdió una gran oportunidad para recrear trágicamente en toda su crudeza la gran catástrofe de Pompeya. La película no funcionó ni como drama, ni como cinta de catástrofes, ni como romance y tampoco como film de gladiadores. Resultó falta de chispa deviniendo insípida.