Policías de Queens
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Tras más de dos años durmiendo el sueño de los justos, en 2012, por fin vio la luz ‘The Son of No One’, el tercer film dirigido por Dito Montiel, y que en España conocimos como ‘Policías de Queens’. Un reparto más que potente con intérpretes de la talla de Al Pacino, Ray Liotta o Juliete Binoche, acompañaron al actor fetiche de Montiel: Channing Tatum.

“Es hora de que los secretos más sórdidos de tu pasado vean la luz. Tú eliges, ¿enfrentarte a ellos o darles la espalda?”.

Policías de Queens

La trama: Cops, la placa por encima del deber.
Año 2002: Jonathan White (Channing Tatum) es un joven y dedicado padre de familia que hace dos meses aprobó los exámenes para convertirse en policía, como lo fue su padre fallecido cuando Jonathan era un niño. Tras estar de patrullero en la ciudad es trasladado a la comisaría del distrito 118, la misma en la que servía su progenitor. Allí estará a cargo de Marion Chambers (Ray Liotta), un implacable jefe de métodos arcaicos que esconde muchos secretos y unas ilimitadas ansias de poder.

Año 1986: En el barrio de Queens se encuentra un complejo residencial de protección social llamado Queensboro Proyects, allí pasa su infancia Jonathan y su amigo Vinny. Ambos sufren en sus carnes la dureza del lugar que está infestado de yonkis y gente de mal vivir, y donde la policía apenas hace acto de presencia. Los abusos a los que son sometidos hacen cada vez mayor mella en sus cuerpos y en sus mentes.
Un día, Jonathan acaba robando el revólver a un drogadicto que lo tenía atemorizado y fortuitamente le dispara acabando con su vida, luego deciden llevar su cuerpo hasta las afueras del edificio. Cuando el agente de la ley Charles Stanford (Al Pacino), ex-compañero del padre de Jonathan, acude a la zona, enseguida piensa en este y en Vinny como principales sospechosos. Pero el cadáver de un drogadicto no es reclamado por nadie y Stanford da el caso por cerrado.

Dieciséis años después comienzan a llegar una serie de cartas anónimas al periódico ‘La Gazzete de Queens’, lugar desde donde la osada periodista Lauren Bridges (Juliete Binoche) tiene abierta una persecución pública contra los métodos de actuación de la policía dirigida por Chambers. Las heridas del pasado comienzan a reabrirse de nuevo y amenazan con destruir las vidas de muchos. Sólo un hombre puede parar esto, Jonathan White. Falta ver si es capaz de ello.

Policías de Queens

Crítica de Policías de Queens.
Entrando ya totalmente en materia, a ‘Policías de Queens’ se le olía de lejos que su destino irremediable era salir en DVD en España. No es que fueran un mal film, los hay mucho peores y se estrenan por todo lo alto en cines, lo que sucedió con ella es que es una cinta muy “difícil”, lo que coloquialmente se conoce como una “patata caliente”.

Dito Montiel es un director limitado detrás de la cámara, aunque al mismo tiempo es un más que apreciable guionista. En ‘Policías de Queens’ volvió a dejar bien claro que todo lo bien que sus ideas se ven sobre el papel, acaban siendo lastradas a la hora de filmarlas. Hay apuntes interesantes en este que fue su tercer trabajo tras las cámaras como son: esa hipnótica y atroz visión del hogar infantil como un personal infierno para el protagonista, el desmitificador acercamiento al trabajo de los policías de distrito, y la eterna certeza de que el pasado, por mucho que lo escondas, siempre acaba volviendo. Pero, en vez de centrarse en eso, Montiel optó por regodearse en las imágenes más escabrosas (la mayoría de ellas presentes en los numerosos flahsbacks) que nos van desgranando la desgraciada infancia de sus protagonistas. De esta forma, Montiel se olvidó de insuflar pasión y/o garra al relato. Una falta de fuerza narrativa que ni siquiera resultó salvada por la magnética aparición de Al Pacino como un retirado detective de policía con secretos mortales a sus espaldas, o por la esforzada labor de Katie Holmes como sufrida esposa del personaje de Tatum.

Montiel confirmó en ‘Policías de Queens’ lo que es una constante en su filmografía, esto es: un quiero y no puedo de cineasta de la antigua escuela. Un director de métodos y estilo “analógico” en un mundo puramente tecnológico que intenta labrarse una carrera como artesano del cine negro, haciendo de Queens (la ciudad que le vio nacer) la sede de todas sus historias, al estilo de James Gray con Brooklyn o Michael Mann con Los Ángeles, pero quedando a años luz del talento visual de ambos.

Policías de Queens

Además, Montiel tiene la (ya insufrible) manía de dar el rol protagonista de sus films a un actor limitado como Channing Tatum (el cual abarca una filmografía interesante de títulos, en donde su labor interpretativa siempre es lo más flojo). Aquí Tatum intentó de forma notoria llevar a cabo una interpretación dramática de alto nivel (incontables son las veces que aprieta los músculos y huesos de la mandíbula para demostrar rabia) y es por ello que resbaló aún más que de costumbre, y se quedó literalmente desnudo e impotente frente a la cámara cuando tuvo que compartir plano con leyendas como Al Pacino y actores de la talla de Ray Liotta o Juliete Binoche. Inclusive, la ex-señora Cruise, Katie Holmes, le pasó por encima. Ni siquiera la interpretación de Tracy Morgan, comediante afroamericano (aquí en un rol muy distinto a lo habitual) estuvo por debajo de la llevada a cabo por Tatum, que ya, desde su primera aparición en pantalla (luciendo un imposible bigote) dejó bien claro que iba a hundir el solo todo el trabajo de guión y dirección cimentado (seguramente con muy buenas intenciones) por Montiel.

Una pena este imperdonable fallo de casting, puesto que, con un actor más versado en el drama, ‘Policías de Queens’ hubiese ganado enteros. Quizás es por ello que Montiel optara en la sala de montaje, consciente de las limitaciones de su actor fetiche, de dar más minutos al escabroso pasado del protagonista y menos tiempo de pantalla a este ya hecho un hombre. Un pasado, narrado en flashbacks, que finalmente abarcó demasiado tiempo de un metraje ya de por sí ajustado a menos de noventa minutos. Es por ello que el descenso al infierno del White adulto se antoja demasiado forzado y la historia, construida sobre tal base, acaba viéndose irremediablemente lastrada por ello.

Ray Liotta

En resumidas cuentas. 
Finalizo esta critica de Policías de Queens, un áspero drama con un reparto de actores excelentes, a excepción del susodicho Tatum, y unos cuantos apuntes narrativos interesantes, que acabó siendo una más del montón por la falta de valentía de Montiel a la hora de ir más allá de los limites conocidos, y por la errónea elección de su actor protagonista.

El plano: El último que junta a White y Vinny.
La escena: Stanford dándole la penúltima lección de vida a un White aún niño, y emplazándolo a una futura reunión cuando ambos sean adultos…
La secuencia: …Ese mismo encuentro 16 años después en el hangar abandonado.
La pregunta: ¿Cómo es posible que en 1986 y siendo un simple detective de calle en el barrio de Queens el personaje de Pacino vista trajes propios de un banquero o un broker de Wall Street?

Frases memorables:
Eres un ciervo en la jungla. (Stanford).
Esto es un asunto familiar… La policía es como una familia, salvo que para unirte a ella debes de pasar por una academia. (Mathers)
Otro paso más y se acabó. (Stanford).
¡Ódiame todo lo que quieras Jonathan, todo lo que quieras! pero eres un hombre libre ¡un hombre libre! (Stanford).