Piraña 2 (Piranha 3DD)
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Dos años después del estreno de ‘Piraña 3D’ del francés Alexandre Aja, llegó esta secuela orientada hacia el terreno de la comedia ‘teenager’. Totalmente prescindible, falta de chispa, ridícula y en contadas ocasiones algo divertida. Bienvenido a la crítica de Piraña 2 (Piranha 3DD), uno de los peores films del 2012.

Piraña 3DD

Crítica de Piraña 2 (Piranha 3DD)

Gracias a la repercusión de productos realmente interesantes como lo fueron ‘Alta tensión’ (High Tension, 2003), el remake ‘Las colinas tienen ojos’ (The Hills Have Eyes, 2006) o incluso la infravalorada ‘Reflejos’ (The Mirrors, 2008), el realizador de origen francés Alexandre Aja se convirtió en uno de los mayores exponentes actuales del cine fantástico gracias a su estilo abiertamente visceral y directo combinado con un dinámico ritmo narrativo, algo que no sólo demostró en los films anteriormente citados, sino también en su estupenda ‘Piraña 3D’ (Piranha 3D, 2010), atractivo remake del film homónimo de 1978.

En ningún momento la intención de Aja era intentar superar a la cinta original de Joe Dante o crear un producto peligrosamente pretencioso, sino más bien acentuar sin recato las mejores cualidades de aquella y añadirle un tono descaradamente festivo, lleno de vitalidad y de diversión.

Piranha 3DD

La película supuso un llano entretenimiento a lo grande, pero nunca renegando de esa característica calidad técnica y artística de sus producciones, dando lugar a un remake brutal de cruda visceralidad en sus secuencias y con actores lo suficientemente implicados pese a tratarse de un producto que no se preocupaba en esconder su carácter ciertamente hilarante. Por otra parte, Aja hizo un inteligente uso de la comedia ‘teen’ integrándola en un preámbulo que daría paso a un realismo escabroso cuando la película debía de tornarse en una propuesta seria y adulta. Es en este momento cuando el film muta en un segundo acto plagado de terror, de sangre y de unas magníficas secuencias explícitas de cuerpos destrozados, litros de hemoglobina e increíbles efectos especiales de maquillaje, para finalmente, concluir con un final abierto de cara a una posible secuela.

Pues bien, si el film de 2010 era una propuesta para nada desdeñable, e incluso más que interesante para el aficionado al género, su secuela, titulada ‘Piraña 3DD’, es todo lo contrario. Si bien su título sugiere que el film será el doble de mejor y el doble de divertido y brutal que su predecesora, realmente nos encontramos ante una ridícula y desvergonzada chapuza más cercana a las secuelas y sucedáneos de la serie Scary Movie o de los subproductos ‘exploitation’ de la casa ‘The Asylum’, que de una continuación a la altura de la película de Aja. No obstante, y ya visionados los primeros minutos de metraje donde la víctima ilustre es Gary Busey (como ya lo fue Richard Dreyfuss en el film de 2010), nos damos cuenta de que realmente nos encontramos ante una cómica auto-parodia adolescente que en ningún instante pretende aparentar lo contrario, sino más bien inclinar la balanza definitivamente hacía el humor pueril y grotesco.

Piranha 3DD

Lástima que el realizador, John Gulager, demuestre con esta película nulas dotes artísticas y no sea capaz de brindarnos ese supuesto producto humorístico de terror al que aspiraba. Aunque tras la finalización del film una duda nos viene a la cabeza: ¿Habrá parido Gulager este despropósito totalmente a conciencia riéndose lo indecible del público? Sea como fuere, todo se derrumba debido a un guión y unos diálogos más propios de una producción sub-Z, a unos actores y personajes alarmantemente estúpidos y calentorros que parecen sacados de una comedia juvenil cuya preferencia básica es el sexo, o a unos efectos digitales de muy bajo rango dignos de su presupuesto de 5 millones de dólares.

Porque sin duda nos encontramos ante toda una propuesta ciertamente barata en la que cada una de las secuencias intenta resultar más exagerada y ridículamente delirante que la anterior. El problema es que ni tan siquiera se consigue esto, ya que puestos a rescatar algunos de estos momentos no podremos contarlos ni con los dedos de una mano. En todo caso, una de las secuencias ‘estrella’ de la película, y que sí nos provocará unas sonrisas, es aquella en la que vemos a dos adolescentes fornicando efusivamente, cuando de repente una piraña sale de la vagina de la muchacha para morder con ímpetu el pene del malogrado chaval. ¿La solución? en absoluto intentar matar la piraña o extraer con delicadeza del animal el afectado miembro. El remedio es cortarse el pene machete en mano en una delirante y sangrante escena que provocará escalofríos al sector varonil.

Piranha 3DD

Afortunadamente esto quedará compensado con el increíble despliegue de desnudos integrales (especialmente durante los primeros minutos de película) y los cientos de siliconados pechos despojados de prenda alguna botando de un lado de la pantalla al otro, por gentileza de más de una docena de chicas ‘Playboy’ que participaron en la película. Una delicia, ciertamente.

En todo caso, y dejando las bromas aparte, si hay algo positivo que podamos rescatar de la película es su corta duración, por lo que resulta imposible que aburra. Con un metraje de 70 minutos exactos, la cinta es alargada en sus créditos finales con ¡¡¡15 minutos más de tomas falsas!!! (quizás con la intención de lograr una duración algo más estándar de 85 min.), casi todas ellas protagonizadas por la verdadera estrella de la función, David Hasselhoof. Y es aquí cuando nos topamos con el mayor reclamo comercial de la cinta: la lista de cameos y apariciones estelares de actores venidos a menos o personajes recuperados de la película de Aja. Así pues, si Gary Busey, actor asiduo de la Serie B de acción, hizo acto de presencia (y de muerte) en la secuencia de apertura, también nos reencontraremos con un par de caras conocidas de la primera cinta: Christopher Lloyd y Ving Rhames, ambos en un pequeño papel, aunque especialmente delirante resulta el de éste último en una aparición que nos recuerda inevitablemente a la Rose McGowan de ‘Planet Terror’.

Ving Rhames

Aunque la palma se la lleva, como decíamos antes, un David Hasselhoff totalmente desbocado riéndose de sí mismo, siendo sin lugar a dudas, y permítanme afirmarlo, lo mejor de la película pese a haber sido nominado a los Razzies al peor actor por su participación. Bobadas, porque puestos a dejarnos llevar por este despropósito, no hay modo mejor de hacerlo que dejándonos hipnotizar por un Hasselhoff re-interpretando al socorrista ‘Mitch’ en un divertidísimo ejercicio de metacine. El amigo David, haciendo uso de sus cualidades de galán, con su sonrisa socarrona, sus dotes para la música y por supuesto, su puesta de corto para ejercer de socorrista en el parque acuático pese a sus flácidos pectorales y su ineptitud como salvavidas, es el único que realmente logra sacar una carcajada al espectador (impagable el instante en el cual un niño le pide a Hasselhoff que le cure una herida, y este, en lugar de atender al pequeño, le regala un autógrafo mientras le recuerda los trabajos de su filmografía).

Y llegados a este punto comienza la masacre final, la cual no le hace ni sombra a la matanza final de la cinta de 2010 por la manifiesta falta de medios y de talento. Eso sí, lo mejor de todo es el grupo de supervivientes realizando fotografías con el móvil a los cuerpos descuartizados que se encuentran desparramados en los filos de las piscinas, y cierto guiño final a aquella ‘Piranhas 3: The Crawling Menace’ que se iba a rodar en 1989, en la que los peces aprendían a caminar…

David Hasselhoff

En resumidas cuentas

Piraña 3DD’ no es más que una película rematadamente mala y desastrosa que sin duda no se esconde de ello y que puede funcionar, con un poco de suerte, con la compañía de unos amigos, unas cervezas y nada mejor que hacer.

Piranha 3DD