One Day (Siempre el mismo día)
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Basada en una novela de David Nicholls, comento hoy ‘One Day (Siempre el mismo día)’, un drama romántico de aire desenfadado. Es lacrimógena, altamente edulcorada y juega tramposamente con el espectador. No obstante, aporta frescura y cierta gracia a un género que últimamente anda muy perdido.

“Te quiero Dexter, y mucho… Simplemente ya no me gustas… Lo siento”.-Emma.

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Crítica de One Day (Siempre el mismo día).
La verdad es que no soy muy aficionado a las películas románticas. Quizás porque no soy de lágrima fácil o porque es un género donde la idiotez campa a sus anchas desde hace ya demasiado tiempo. No obstante, sentía curiosidad por esta película porque la directora Lone Scherfiq nos había sorprendido y muy gratamente con su film ‘An education’. A eso he de añadir que Anne Hathaway se ha convertido con el tiempo en una actriz que, sin ser demasiado atractiva, goza de un encanto especial y una exhuberancia que la hace muy apta para películas de corte ligero. Sea como fuere la sensación después de ver el film es agridulce, y en algunos aspectos incluso negativa.

Y es que el ritmo al que transcurre la película se nos hace demasiado anodino, los años van pasando pero en realidad no se nos consigue mantener interesados en lo que va a pasar. Es una especie de moviola donde revivimos lo mismo una y otra vez, con la esperanza de que el siguiente año nos aporte algo realmente refrescante. Pero ese “algo” no acaba de llegar y todo se resume en una vida de desencuentros, donde somos testigos de cómo Emma y Dexter se van distanciando pero sin llegar a perder realmente el contacto. Repito, demasiado monótono. El guión fue escrito por el propio escritor de la novela original, David Nicholls, y basta con hacer una rápida ojeada al libro para darse cuenta de que algo falla. Y el fallo, aunque pueda parecer sorprendente, es uno de los motivos que me habían llevado a ver esta película: Anne Hathaway.

Emma

En efecto, si algo podemos extraer de la novela es que el personaje de Emma Morley es una chica introvertida, sumamente descuidada con su físico y demasiado preocupada por salvar al mundo como para poder seducir a un hombre. Claro, cuando uno piensa en Anne Hathaway le vienen a la cabeza aspectos muy opuestos a esos. No en vano, estamos hablando de una de las actrices más glamourosas que hay actualmente en Hollywood. Y claro, una actriz que ha encajado como ninguna haciendo de secretaria de dirección en ‘El diablo viste de Prada’ raramente puede ponerse en la piel de una chica más bien “feilla”, aunque el departamento de maquillaje le ponga todas las ganas.

En cualquier caso es un detalle que si no hemos leído el libro nos pasará inadvertido, al igual que sus problemas de acento. El trabajo que Anne Hathaway realizó fue correcto y consiguió traspasar la pantalla no sólo con el encanto natural que posee sino gracias a unas ingeniosas líneas de diálogo que consiguieron edulcorar el drama que arrastran Emma y Dexter a través de los años. Un Dexter interpretado con solvencia por Jim Sturgess, que saltó a la fama gracias al musical ‘Across The Universe’.

En el fondo lo más agradable de esta película fueron precisamente sus dos protagonistas y la complicidad emergida entre ambos. ¿Y lo peor? Sin duda esa fea costumbre que consiste en conceder a la historia un final para que todo el mundo salga contento. Y es un grave error, porque no hay nada peor que intentar contentar a todos. Una película se debe a si misma, y mientras que todo debería haber terminado con un hermoso plano zenital, algún iluminado decidió que quería ser original con horribles consecuencias.

Dexter y Emma

Conclusión.
Termino esta crítica de One Day (Siempre el mismo día) comentando que no estamos ante una gran película, ni siquiera ante una gran historia de amor. Simplemente es el relato año a año de dos personas perdidas que sólo con el tiempo consiguen encauzar el camino. Dos actores que consiguieron una gran química y una forma como cualquier otra de pasar el rato. No creo que sea prudente pedirle más a esta película. Es una lástima que tras un recorrido más o menos contenido hayan decidido cargárselo todo con un final ambiguo y al más puro estilo “made in Hollywood” que nuestros lectores deberán juzgar.