Mi nombre es Harvey Milk
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Hace 10 años Gus Van Sant llevó al cine la historia de Harvey Milk. Milk fue el primer concejal de distrito de San Francisco en ser abiertamente homosexual. Además, defendió las libertades de los homosexuales en los USA, ante la constante lucha de los partidos políticos más conservadores. Partidos que trataban de imponer prohibiciones a los gais. En su 10º aniversario, damos paso a una cautivadora e inspiradora historia en… ‘Mi nombre es Harvey Milk’.

“Mi nombres es Harvey Milk y vengo a reclutaros”.-Harvey Milk.

Crítica de Mi nombre es Harvey Milk

Harvey Milk es una de las historias más inspiradoras de la política americana. Milk era un veterano vendedor de seguros que, durante años, ocultó su condición de homosexual. Finalmente, la anunció públicamente durante su candidatura como concejal de distrito en San Francisco. Su objetivo era luchar por los derechos de los gais durante los primeros años de la década de los 70. Harvey empezó su lucha en San Francisco pero poco después la llevó a nivel nacional. Esto fue debido al anuncio de la Normativa 6 provocada por varios escándalos de abusos a menores en los colegios. Se sospechaba que varios de los abusos estaban rodeados de cierta temática homosexual.

La citada normativa estaba capitaneada por Anita Bryant (antigua modelo metida a política) y John Briggs (político de corte conservador y católico). En ella se promulgaba el despido inmediato (sin compensaciones) de cualquier profesor con inclinaciones homosexuales (y cualquier trabajador cercano al mismo). Milk sabía que esto podría desencadenar una catástrofe provocando una auténtica caza de brujas en la comunidad gay. Para evitarla tenía que convencer al ayuntamiento y a sus concejales de distrito. Se trataba de crear una ley que protegiera a los trabajadores de cualquier ámbito: no podrían ser despedidos basándose en su condición sexual.

El film de Gus Van Sant recrea desde los primeros años de activismo de Milk hasta su asesinato. Un crimen cometido por Dan White. Dan era otro concejal que, antes de matar a Milk y al alcalde George Moscone, dimitió por varios casos de corrupción al cobrar sobresueldos de otros trabajos.

La dirección de Van Sant, y el logrado diseño de producción, son algunos de los puntos fuertes de la propuesta. Destaca el uso en el montaje de imágenes reales. Aquí se incluyen documentales y varias grabaciones de las marchas gais o los discursos de Anita Bryant. Además, se gravó a los actores con auténticas cámaras de la época. Por si esto no fuera suficiente, la fotografía de Harris Savides emplea el grano para resaltar el periodo histórico. Por su parte, Danny Elfman usa con sabiduría su partitura que incluye canciones de la época intercalándose entre los consabidos sucesos históricos.

El guión de Dustin Lance Black traslada con enorme naturalidad los inicios de Milk a través de flashbacks y alternando entre sus grabaciones la noche antes de su asesinato. También vemos sus relaciones con sus novios, Scott y Jack. Se crea así un background referente a la figura de alguien que quería luchar por la igualdad de los homosexuales, independientemente de su status social. Además se van preparando las motivaciones de Dan White para el triste asesinato de Milk.

También es la naturalidad la principal característica de las interpretaciones. Destaca mucho su protagonista, Sean Penn. Penn está carismático y metidísimo en su rol. Además, físicamente resulta muy parecido al verdadero Harvey Milk. También luce James Franco  (Scott) que ya empezaba despuntar enormemente como actor dramático la mar de convincente.

Por supuesto citar a Josh Brolin cuya mera presencia como Dan White inquieta al espectador. Su personaje da a entender el trágico destino que alcanzaría a Harvey Milk. En ese sentido, el guion de Dustin hace hincapié en ámbito político de la vida de Milk. Esa es la parte más conseguida, no estando la parte personal y sentimental al mismo nivel. Esto último se nota en el personaje de Diego Luna, presentado como alguien inseguro y un tanto sobreactuado (aunque no sé si achacarlo al guion o la interpretación). También se nota en la “rapidísima” separación de Scott y Milk. Una ruptura que, en el montaje, queda tapada por el activismo del segundo.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Mi nombre es Harvey Milk. Esta película es una buena propuesta dramática dirigida con eficacia por Gus Van Sant. Además se cuenta con un logrado guion que examina con cierta eficacia la vida política de Harvey Milk: desde sus inicios como activista hasta su triste fallecimiento. En definitiva, un logrado biopic.

Tráiler de Mi nombre es Harvey Milk