Las mejores películas de la Primera Guerra Mundial
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El género bélico siempre ha estado presente en la historia del cine. Ya en sus inicios quedó demostrada la facilidad que tenía este medio para llegar rápidamente a las grandes masas, y precisamente por ello se convirtió en el vehículo perfecto para la industria propagandística. En cualquier caso vamos a centrarnos en las películas más convencionales, dejando a un lado documentales y otros productos. Tengamos en cuenta que el primer conflicto a gran escala que sacudió el siglo XX fue la Primera Guerra Mundial, también llamada “la Gran Guerra”. Así que no es de extrañar que durante décadas haya servido como referente para una gran cantidad de películas, si bien su número se viera reducido debido a la entrada en escena de la Segunda Guerra Mundial y otros conflictos que han azotado el pasado siglo. Acompañadme en este recorrido por algunas de las que, a mi juicio, son las películas imprescindibles ambientadas en este sangriento episodio de la historia.

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Breve comentario introductorio.
A lo largo de la historia el cine bélico ha sufrido una serie de transformaciones. La forma de tratar los conflictos armados, en este caso la Gran Guerra, ha pasado de ser una cuestión romántica a convertirse en una visión mucho más humana. Ha sido un proceso lógico e inevitable, ya que los directores de cine han tratado de utilizar este medio como una herramienta comunicativa y no sólo de entretenimiento. Esto ha transformado un género que podría haber acabado reducido a un mero espectáculo pirotécnico en un vehículo fascinante para observar las reacciones humanas ante las situaciones más trágicas.
En numerosas ocasiones he sido testigo del interés de muchos cinéfilos por este tipo de películas, y aunque soy consciente de que realizar una lista de este tipo es altamente subjetivo, creo que las que he escogido son obras imprescindibles dentro del género. Algunas con más acción y otras con menos, pero todas ellas profundizan en este trágico conflicto que sacudió la Europa de principios del siglo XX.

Sin novedad en el frente.

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Año: 1930.
Nacionalidad: USA.
Duración: 130 minutos.
Director: Lewis Milestone.
Guión: George Abbott, Maxwell anderson y Del Andrews.
Actores: Louis Wolheim, Lew Ayres, John Wray, Arnold Lucy, Ben Alexander y Scott Kolk.

Argumento:
En plena Primera Guerra Mundial, un grupo de jóvenes alemanes se alistan con entusiasmo para luchar y defender a su país. Pero en el campo de batalla se encontrarán con un horror que no esperaban y que les dejará marcados para el resto de sus días.

Comentario:
Esta película es a todos los efectos un descenso en espiral al infierno que caracteriza toda guerra, retratando en toda su crueldad el horror que se esconde tras este conflicto que paradójicamente nació para acabar con todas las guerras. Desde la devoción por la patria hasta la lucha sin cuartel en busca de gloria y honor, pasando por el dolor que sufren las familias de los combatientes.
Lewis Milestone realiza una película elegante y que puede considerarse como uno de los mejores retratos de las miserias que esconde la guerra. Probablemente la mayoría le conozca por ser el director de ‘Rebelión a bordo’. La fotografía juega un papel fundamental en esta película, ayudando a mostrar la crudeza del enfrentamiento humano, con planos espectaculares y un montaje que nada tiene que envidiar a obras tan actuales como ‘Salvar al soldado Ryan’. A pesar de dichas escenas, se transpira un evidente antibelicismo que muestra que tras la guerra quedan supervivientes que pese a escapar de la metralla han quedado mutilados de por vida en su interior.
Pese a haber pasado ya más de setenta años, podemos considerar esta película como una de las obras cumbres en cuanto a antibelicismo se refiere. En ella queda bien claro que la carne joven es la que libra las batallas, mientras que quien jalea y anima queda protegido en la retaguardia. Demoledor pero tan cierto como que cada mañana sale el sol.

Adiós a las armas.

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Año: 1932.
Nacionalidad: USA.
Duración: 78 minutos.
Director: Frank Borzage.
Guión: Benjamin Glazer y Olivier H. P. Garrett.
Actores: Gary Cooper, Helen Hayes, Adolphe Menjou, Mary Philips, Jack La Rue y Mary Forbes.

Argumento:
Durante la Primera Guerra Mundial, un teniente norteamericano de ambulancias se enamora de una bella enfermera. Pese a ser su amigo, el comandante italiano, que se siente despechado por la mujer, decide separarlos trasladando al teniente a otra zona. Sólo tras caer herido, Rinaldi es presa de sus remordimientos y decide que Catherine le cuide mientras está convaleciente.

Comentario:
Basada en la novela homónima de Ernest Hemingway, esta película es una visión romántica de cómo los sentimientos pueden aflorar en una situación tan horrible como es la guerra. Frank Borzage realiza un trabajo impecable tras la cámara, mostrándose impactante y grandilocuente en las escenas de batalla pero intimista y cálido en los momentos más melodramáticos. El problema es que en algunos momentos se da por supuesto que todo el mundo ha leído el libro.
Los actores están soberbios, así de simple. Gary Cooper nos regala un retrato perfecto del soldado norteamericano que se enamora de la chica inglesa. Y Helen Hayes consigue un tono tímido muy acorde al personaje que interpreta. Desgraciadamente no podemos decir que se respete la obra original, en realidad para no ofender a los italianos se suprimen algunos momentos dramáticos de la novela. No vamos a engañarnos, es una película que a día de hoy puede parecer bastante anticuada, pero que en su momento fue un soplo de aire fresco. Pero pese a todo es totalmente recomendable, más incluso que la versión del mismo título realizada en 1957 por Charles Vidor.

La patrulla perdida.

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Año: 1934.
Nacionalidad: USA.
Duración: 72 minutos.
Director: John Ford.
Guión: Dudley Nichols y Garrett Fort.
Actores: Victor McLaglen, Boris Karloff, Wallace Ford, Reginald Denny y J.M. Kerrigan.

Argumento:
Durante la Primera Guerra Mundial un batallón británico, perdido en el desierto de Mesopotamia, pierde a su máximo oficial. Vagando sin rumbo consiguen llegar a un oasis donde se verán constantemente acosados por un enemigo invisible que los irá eliminando sistemáticamente.

Comentario:
Basada en un libro de Phillip McDonald de título ‘Patrol’, estamos ante una película con una fuerte carga psicológica. Y es que John Ford consigue plasmar a la perfección las vicisitudes de un batallón acosado por un enemigo implacable, en este caso los árabes que acechan con sus rifles desde ocultas posiciones. También hay que destacar la atmósfera de soledad que se consigue imprimir a lo largo de toda la película. Es ese ambiente de incomunicación y aislamiento el que conducirá a los personajes a una situación de miedo y ansiedad. Al contrario que en otras películas, Ford no busca el antibelicismo ni la crítica, sino que prefiere crear el ambiente de tensión perfecto para poder ofrecernos un thriller que a día de hoy sigue cautivando. Creo que es una de las buenas películas que hizo el maestro Ford en la década de los 30 y consigue exprimir al máximo el talento de los actores.
Ford establece una clara analogía entre los árabes ocultos y el miedo natural que sentían los soldados en la batalla. Esto que parece tan simple es la clave de la película. Es decir, por una parte es el miedo y no el patriotismo el que decide cuánto tiempo va a durar un combate. Y por otra es la necesaria deshumanización del enemigo la que permite al soldado seguir luchando con efectividad, sea cual sea su bando. En este caso nos queda bien claro desde un principio que los extraños son los ingleses, y de que los infalibles árabes se mueven con una facilidad comprensible teniendo en cuenta que están en sus dominios.

La gran ilusión.

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Año: 1937.
Nacionalidad: Francia y Reino Unido.
Duración: 110 minutos.
Director: Jean Renoir.
Guión: Jean Renoir y Charles Spaak.
Actores: Erich von Stroheim, Jean Gabin y Pierre Fresnay.

Argumento:
Dos oficiales franceses de diferente estrato social son capturados y llevados a un campo de prisioneros alemán. Allí conocerán a otros prisioneros de diferente procedencia y entablarán relación incluso con un capitán del ejército alemán.

Comentario:
Siempre me gusta hablar de esta película como una oda a la paz. Y es que en cuanto a antibelicismo se refiere estamos muy posiblemente ante la mejor película. El objetivo principal de esta obra es profundizar en las relaciones humanas que subyacen en todo conflicto, llegando a mostrar con detalle los entresijos de la decadente aristocracia europea. La amistad que surge entre los presos y sus captores se acaba imponiendo al patriotismo desenfrenado que la propaganda se había encargado de promover. El propio Jean Renoir sirvió como soldado en la guerra, y cuando la Alemania nazi comenzaba a presentarse como una amenaza, decidió rodar esta película como un canto a la hermandad mundial. No hay combates sino una simple y hermosa visión de la lealtad y la amistad, todo narrado mediante inspiradores diálogos.
De Jean Renoir basta decir que es el representante del cine francés de entreguerras, y esta película en concreto es sin duda una de sus obras maestras. Al contrario de lo que suele ocurrir, los actores tenían licencia para improvisar, ya que lo que Renoir buscaba era huir de la teatralidad y buscar situaciones realistas. Eso, junto al trabajo de unos excelentes actores, conforma un fino análisis de las relaciones humanas. Tal es el calado pacifista de esta película que el propio Goebbels prohibió su visionado en toda Alemania al considerar que el personaje del capitán alemán interpretado por von Stroheim era indigno. Y pese a que la presión mediática del gobierno alemán impidió que ganara el León de Oro, a día de hoy sigue siendo una película obligada de este genio del cine.

La escuadrilla del amanecer.

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Año: 1938.
Nacionalidad: USA.
Duración: 103 minutos.
Director: Edmund Goulding.
Guión: John Monk Saunders.
Actores: Errol Flynn, Basil Rathbone, David Niven, Donald Crisp, Barry Fitzgerald y Melville Cooper.

Argumento:
Año 1915, el oficial al mando de un aeródromo británico vive torturado por la obligación de mandar a jóvenes e inexpertos pilotos de reemplazo a luchar contra los ases de la aviación alemanes.

Comentario:
Estamos ante el remake de la película que realizó Howard Haws en 1930. Pero en esta ocasión Edmund Goulding prefiere ahondar en los sentimientos del oficial al mando que ha de mandar a jóvenes pilotos a misiones casi suicidas. El trabajo de los actores es correcto y esta película es, junto con ‘Robin de los Bosques’, la que dio mayor popularidad a Errol Flynn. Sin lugar a dudas se puede decir que es una de las mejores interpretaciones de toda su carrera, acompañado por unos secundarios de lujo como son David Niven y Basil Rathbone.
Las escenas aéreas son bastante impactantes para la época, especialmente teniendo en cuenta que la mayoría estaban reaprovechadas de la versión rodada en 1930. Desde luego puede afirmarse sin temor a equivocarse que este remake supera a la película de Hawks en todas las facetas y que, gracias a la dimensión humana que alcanza la cinta, ha podido pasar a la posteridad como un producto recomendable.

El Sargento York.

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Año: 1941.
Nacionalidad: USA.
Duración: 134 minutos.
Director: Howard Hawks.
Guión: John Huston, Howard Koch, Harry Chandlee y Abem Finkel.
Actores: Gary Cooper, Walter Brennan, Joan Leslie, George Tobias y Stanley Ridges.

Argumento:
Alvin York, un joven campesino de Tennesee, es un gran tirador pero su adicción a la bebida le lleva a meterse constantemente en peleas. Gracias a la religión transforma su vida, y es entonces cuando se ve en la tesitura de ir a la guerra en Europa. Pese a que duda de sus aptitudes como soldado y trata de evitar enrolarse, finalmente le convencen para hacerlo. Una vez allí se da cuenta de que la única forma de contribuir a que ese horror termine es hacerlo lo mejor posible.

Comentario:
Nos encontramos ante un biopic clásico de Alvin York, el soldado norteamericano más condecorado de la Primera Guerra Mundial. El papel corre a cargo de un excelente Gary Cooper que con esta película consiguió el Oscar al mejor actor y se catapultó en el plano internacional. La película está rodada en blanco y negro, en su mayor parte en interiores de estudio, y es una lástima porque se podrían haber aprovechado localizaciones reales. No obstante, la meticulosidad con que se recrea el ambiente rural de los Estados Unidos de principios de siglo XX es admirable.
Hemos de ser conscientes de que esta película puede parecer lenta y sentimentaloide para los estándares actuales, pero creo firmemente que es profundamente patriótica. Sí, es antigua y carece de cierta imparcialidad al tratar a uno de los héroes nacionales, pero ¿qué más da?, resulta francamente interesante que nos muestren como York se enfrenta al dilema moral que todo soldado ha de abordar la primera vez que empuña un arma: ¿se salvan más vidas matando o negándose a luchar?

Senderos de gloria.

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Año: 1957.
Nacionalidad: USA.
Duración: 87 minutos.
Director: Stanley Kubrick.
Guión: Stanley Kubrick y Calder Willingham.
Actores: Kirk Douglas, Ralph Meeker, Adolphe Menjou, George Macready y Richard Anderson.

Argumento:
Frente Occidental, año 1916. El alto mando francés quiere conseguir a toda costa romper el frente alemán, para lo cual deciden lanzar una ofensiva en un sector fuertemente defendido. El asalto lo lleva a cabo un pelotón al mando del coronel Dax, pero resulta un desastre y los soldados se ven obligados a retroceder a sus trincheras. Ante el fracaso de la ofensiva, el general Mireau, furioso por la derrota, decide castigar ejemplarmente a la unidad de Dax fusilando a tres soldados por cobardía, que serán elegidos al azar entre los participantes en el ataque.

Comentario:
Esta película está considerada con toda justicia como una de las obras maestras de la historia del cine. No en vano es el mayor alegato antibelicista jamás filmado. Pese a lo irónico del título, aquí no hay gloria alguna. Los hombres son enviados al matadero por generales deshumanizados que solo buscan su beneficio personal, mientras que los hombres justos como el coronel Dax se ven impotentes para detener semejante maquinaria bélica. Tras ese crudo mensaje tenemos una película en sí misma es un prodigio a nivel técnico, con un uso de los travellings realmente impresionante y un gran dominio de los planos.
Es importante remarcar que tras el excelente trabajo de dirección y un sólido guión encontramos un magnífico trabajo interpretativo. Kirk Douglas está tremendo, sin duda en uno de sus mejores trabajos, y el resto de actores están a la altura en todo momento. Una película realista y con una gran tensión dramática que constituye un profundo ejercicio de reflexión acerca de la naturaleza de la guerra. No sólo diría que es recomendable, sino que es imprescindible para todo aquel que aún no la haya visto.

Lawrence de Arabia.

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Año: 1962.
Nacionalidad: Reino Unido.
Duración: 216 minutos.
Director: David Lean.
Guión: Robert Bolt y Michael Wilson.
Actores: Peter O’Toole, Alec Guiness, Anthony Quinn, Omar Sharif, José Ferrer, Jack Hawkins y Claude Rains.

Argumento:
En plena Primera Guerra Mundial, el oficial británico T.E. Lawrence es trasladado a Arabia. Una vez allí se aliará con el príncipe Feisal para luchar contra el imperio otomano y conseguir apoderarse del puerto de Akaba.

Comentario:
Una biografía bastante fiel de las andanzas de T.E. Lawrence, cuyas historias sirvieron de base a los guionistas para narrar esa aventura épica ambientada en los desiertos de Arabia. En realidad estamos ante una película 100% bélica, ya que no encontraremos ni un sólo atisbo de romanticismo, sino que todo el metraje está puesto al servicio de las aventuras militares de Lawrence. Unas aventuras, eso sí, que sirven al director para profundizar en la personalidad del personaje y mostrarnos las pesadillas que sufre en su interior. En este aspecto la labor de Peter O’Toole es sencillamente genial, al igual que la del resto de actores que le acompañan. Y si Lawrence es el personaje principal, el desierto es el segundo. Y es que los desolados parajes que utiliza magistralmente David Lean se convierten por méritos propios en los protagonistas secundarios de esta historia. A través de ellos somos testigos de la transformación de Lawrence en alguien humilde que aprende a amar la soledad que ofrece el desierto.
Si algo podemos asegurar es que las más de tres horas que dura esta película no se nos hacen nada pesadas. El mérito sin duda debemos dárselo a un David Lean que nos sabe transmitir que cada minuto y cada escena son importantes en el desarrollo de la trama sin recurrir a efectos especiales ni aparatismos. Y una mención especial merece el hecho de que gracias a ello el espectador consiga sumergirse totalmente en la película. De hecho basta con observar los planos del desierto para, si me permitís la expresión, empezar a sudar la gota gorda. Algo que se ayuda sin duda por la magnífica banda sonora de Maurice Jarre. Una película que recibió 7 Oscars y que ofrece un espectáculo visual grandioso.

Gallipoli.

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Año: 1981.
Nacionalidad: Australia.
Duración: 110 minutos.
Director: Peter Weir.
Guión: Peter Weir y David Williamson.
Actores: Mel Gibson, Mark Lee, Bill Kerr, Harold Hopkins y Ron Graham.

Argumento:
Dos jóvenes atletas australianos renuncian a un glorioso futuro en el deporte y se trasladan a Europa para tomar parte en la Primera Guerra Mundial. Pese a provenir de estratos sociales diferentes, ambos jóvenes se unen en la búsqueda de la aventura y la competición en una guerra sangrienta que cambiará sus vidas.

Comentario:
Un sólido alegato antibelicista protagonizado por un jovencísimo Mel Gibson que se presentaba en sociedad con una actuación bastante correcta. No en vano está considerada como una de las mejores películas salidas de las factorías australianas. Dicho esto dejemos claro que no se trata de una película bélica, sino que aprovecha el conflicto para centrarse en el viaje físico y mental que emprenden los dos jóvenes. A través de diferentes situaciones empezamos a comprender los motivos que llevaron a Australia a participar en la contienda. El primero de ellos, sin duda, el sentimiento de lealtad al Imperio Británico.
En los dos jóvenes, un urbanita y un chico del campo, se encuentran dos polos opuestos en la sociedad australiana de 1915: el patriotismo frente al pragmatismo. Y de hecho la mayor parte de la película transcurre explorando las relaciones entre los protagonistas. El motivo no es otro que dejar de manifiesto la naturaleza de los australianos, que les lleva a unirse estrechamente cuando las adversidades llegan. Es precisamente eso lo que queda patente en estos dos jóvenes tan opuestos.
Hay quien se preguntará: ¿Por qué dos deportistas? Bueno, por un lado porque el espíritu deportivo es algo ligado intrínsecamente a los australianos. Y por el otro porque Weir quiere jugar con la dualidad guerra-deporte. Trata de decirnos que los protagonistas están jugando a un deporte de mayores, dejándonos bien claro que al final no habrá vencedor.

Feliz Navidad.

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Año: 2005.
Nacionalidad: Francia, Alemania, Reino Unido, Bélgica y Rumanía.
Duración: 115 minutos.
Director: Christian Carion.
Guión: Christian Carion.
Actores: Daniel Brühl, Guillaume Canet, Diane Kruger, Gary Lewis, Bernard LeCoq, Suzanne Flon y Andy Serkis.

Argumento:
Estamos en el año 1914, ha estallado la Primera Guerra Mundial y los ejércitos franceses luchan contra los alemanes desde las trincheras. El día de navidad los tenientes de cada ejército acuerdan pactar una tregua. Los soldados comparten unas escasas horas de paz en las que fraternizarán, pero que se verán truncadas por el enfado de sus superiores y una realidad de la que ninguno de ellos puede escapar.

Comentario:
De nuevo nos encontramos ante una película que utiliza el conflicto bélico como vehículo de protesta pacifista. En este caso Christian Carion aborda este episodio real desde la comedia más amable, mostrando las situaciones cotidianas de la vida en las trincheras y cómo en medio de una sinrazón como esa pueden sucederse situaciones cómicas. Vamos, un intento de humanizar un acto deplorable y violento como es la guerra tratando de no caer en el retrato desgarrador de costumbre. Eso sí, aunque la visión sea simpática no se obvia el drama humano que subyace tras las historias personales de cada personaje.
No obstante debo decir que ese tono imparcial y desenfadado que se respira en la mayoría del metraje, sufre cierto cambio hacia el final. De centrarse en el lado humano de los personajes pasa a retratar a ciertos sectores de forma un tanto subjetiva. Y me explico. Durante toda la película contemplamos cómo los actos de las personas pasan por encima de rivalidades o patriotismos, pero de repente se nos muestra el lado más inhumano de ciertos bandos. Un ejemplo bastante palpable es el del obispo inglés, que frente a la actitud del cura que promueve el alto el fuego fraternal, muestra un desmedido interés en considerar la guerra como una cruzada santa contra los alemanes. Pero bueno, en general creo que es una opción excelente para ver en familia una visión diferente acerca de la guerra y sus miserias.

La Primera Guerra Mundial

Concluyendo, una pincelada de historia.
Este conjunto de películas que acabo de comentar son sólo algunas de las que la industria del cine nos ofrece. Hay que tener en cuenta que este episodio de la historia fue rápidamente eclipsado por la Segunda Guerra Mundial, por lo que no ha dado tantas películas como cabría esperar. Aún así no podemos olvidar que la Primera Guerra Mundial fue el primer gran conflicto que asoló al mundo en el siglo XX. Alimentada por las ansias expansionistas de unos y el rencor acumulado de otros, esta guerra llevó a la tumba a más de diez millones de personas, diezmando a la población mundial y creando un caldo de cultivo que llevaría a la humanidad al abismo dos décadas después. Aunque pueda parecer que la causa del conflicto fue el asesinato político del archiduque Francisco Fernando de Austria, en realidad sólo era el detonante de una situación que llevaba tiempo enconándose.

Años de tensiones, reivindicaciones y sobre todo una carrera armamentística que había comenzado en 1890 habían servido para calentar las relaciones entre las viejas naciones europeas. Con dicho atentado el gobierno austrohúngaro vio la ocasión de culpar a Serbia, a la que hacía tiempo que quería someter, exigiendo que permitiera participar en la investigación del asesinato a agentes austriacos. La respuesta del gobierno serbio fue una rotunda negativa a permitir injerencias externas en su territorio, lo cual derivó en una declaración de guerra por parte de Austria. A partir de ahí, y en función de las alianzas militares establecidas, tanto Alemania como Rusia también entraron en la guerra, sumándose Francia poco después. Ya tras la entrada en el conflicto de Reino Unido, y posteriormente Estados Unidos, la guerra adquiría una dimensión mundial.

Fue una guerra cruenta, deshumanizada y terrible que aún a día de hoy sigue horrorizando a los historiadores. Y si bien se suele asociar la Primera Guerra Mundial a las trincheras de los frentes occidental y oriental, la verdad es que se extendió por todo el globo. Los Balcanes, Oriente Medio, Italia, África e incluso el Pacífico fueron escenarios bélicos. Por eso no es de extrañar que un conflicto como este sirviera de inspiración para los cineastas de principios de siglo y contribuyera a impulsar el género bélico. Eso sí, como he dicho anteriormente la Segunda Guerra Mundial no tardó en hacer su aparición, pero de ella hablaremos en otra ocasión.