Me llaman Radio
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‘Me llaman Radio’ es un enternecedor film que nos transmite un mensaje que no siempre es comprendido por la sociedad, o peor aún, que es ignorado por gran parte de nosotros. No me refiero precisamente al verdadero significado de la amistad o del cariño (algo que está presente en la película). Me refiero a cómo una persona discapacitada es capaz de hacernos recapacitar sobre el sentido de la vida y valorar el mundo que nos rodea.

Crítica de Me llaman Radio

Con cierta estética de telefilm y una historia sencilla pero profunda y emotiva, este film es un producto quizás algo repetitivo y cuyo contexto ya se ha explotado en numerosas producciones. No obstante, esta cinta se distingue del resto. La película se puede considerar prácticamente como un hermoso cuento moderno sobre el afán de superación de un joven disminuido psíquico. Aquí tenemos a un tierno y noble muchacho que logra incluso ganarse el cariño y la confianza de aquellos que anteriormente se burlaron de su deficiencia.

La inocencia, la bondad y el apoyo incondicional son los fuertes pilares sobre los que se sustenta esta producción. Una cinta plagada de buenas intenciones y mejores sentimientos. Un film que nos hará recapacitar sobre ciertos (y dudosos) códigos morales que envuelven al mundo que nos rodea. “Códigos” que quedarán en entredicho gracias a la voluntad de un joven retrasado que nos dará una lección de coraje. Todo para afrontar una situación realmente hostil, haciéndonos recapacitar de una vez por todas sobre nuestras quejas y supuestos problemas.

La película está basada en una historia real. Una historia que no sólo se centra en la vida del joven James Robert, sino también en la del entrenador Harold Jones y su equipo de fútbol. En consecuencia, los eventos deportivos también tienen un peso importante en la trama. De hecho, gracias a este deporte, el ingenuo y noble protagonista logra descubrir un nuevo mundo y una razón de peso para seguir luchando. Un hobby que le proporciona ese revulsivo que tanto necesitaba su monótona vida. Una existencia limitada a pasear con su carrito de la compra y ayudar a su madre en sus tareas.

Ahondando en lo anterior, será el entrenador Jones el principal artífice del cambio de rumbo en la vida de Robert. Es aquí cuando la curiosidad invade a Jones e intenta introducirse en la vida del muchacho. Su finalidad será abrirle un nuevo camino que explorar, convirtiéndose en un segundo padre para Robert. Esta noble intención le ocasionará más de un quebradero de cabeza en su vida profesional y personal.

En la película destaca inmensa interpretación de Cuba Gooding Jr. dando vida a Robert. Esta es una actuación que, como mínimo, le debería de haber supuesto una merecida nominación para los Oscars. Para Ed Harris va el rol del entrenador Jones. Como suele ser habitual en él, nos deleita con otra gran labor. Eso sí, menos intensa y dramática que algunas de sus anteriores intervenciones. Otros papeles destacados van para Alfre Woodard, Debra Winger y S. Epatha Merkerson como la madre de Robert, una mujer un tanto incrédula y escéptica que duda de la intencionalidad de los actos del nuevo amigo de su hijo.

Como curiosidad, el personaje que se puede ver durante los créditos finales de la película es el auténtico James Robert Kennedy. Un hombre que, a pesar de su deficiencia, logró gozar de un gran status nacional gracias a su meritorio trabajo como entrenador del equipo de fútbol local.

En resumidas cuentas.
Termino esta crítica de Me llaman Radio, una película muy sencilla pero muy emotiva y recomendable. La trama está claramente salpicada con gotas de humor, a pesar de tratarse de un drama más o menos intenso. Además, se evita con ello caer en el error de la rutina y el aburrimiento argumental. Como colofón somos testigos de una soberbia actuación de Cuba Gooding Jr. Resulta lamentable que hoy día esté desperdiciando su talento en burdas producciones que nadie o casi nadie ve.

Tráiler de Me llaman Radio