Malos tiempos en El Royale
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A mediados de los años cincuenta, y principios de los sesenta, “El Royale” era el motel más famoso de la zona fronteriza entre Nevada y California. Sin embargo, diez años después, su fama se extinguió. Fue entonces cuando empezaron los… ‘Malos tiempos en el Royale’.

“Este no es un buen lugar para un cura”.-Miles Miller.

Crítica de Malos tiempos en El Royale

Este film es el segundo trabajo tras las cámaras del director y guionista Drew Goddard. En 2012 nos sorprendió con su debut enLa cabaña en el bosque (2012) y ahora trata de repetir la jugada. Para ello nos presenta ‘Malos tiempos en El Royale’, un misterioso thriller que nos convierte en auténticos voyeurs. Esto es así porque, a lo largo del metraje, seguiremos las andanzas de los huéspedes en sus respectivas habitaciones. Incluso, en algún momento, acompañaremos a cierto personaje en su observación oculta de las acciones de los demás…

Uno de los puntos que más destaca en “El Royale” es su montaje. Aquí nos encontramos con un trabajo de edición “calcado” a lo que nos tiene acostumbrados Quentin Tarantino. En este sentido, “El Royale” es casi una copia de su estilo, pero es una gran copia, todo sea dicho. Tras el prólogo inicial, y la presentación de los cuatro huéspedes, el metraje avanza dividido en “capítulos”. Los “capítulos” referidos son las diferentes habitaciones. En las mismas vamos siendo testigos de lo que cada hospedado va haciendo.

Además, el film también avanza con continuos saltos temporales entre el pasado y el presente. Amén de repetir determinadas acciones desde los diferentes puntos de vista de los invitados. Todo esto se hace para que conozcamos al máximo a cada protagonista y sus motivaciones.

Quizás el gran hándicap del film sean sus 141 minutos y el hecho de que le cueste terminar. Así las cosas, que la película funcione o no va a depender del grado en que cada espectador se implique en la trama y del “cariño” que les coja a los protagonistas. Esto último hay que tenerlo muy en cuenta porque “El Royale” es un film de personajes. Toda la intriga y los misterios proceden de ellos y de sus vidas. El motel es el nexo común de todos ellos. Ahora bien, sus estancias también presentan sus propios misterios que sazonan todavía más la atractiva y misteriosa historia que Goddard nos ofrece.

Una historia que, básicamente, se va desarrollando en las diferentes habitaciones y en el “hall” de “El Royale”. Aquí hay que destacar el esfuerzo de producción del film construyendo un gran set a las afueras de Vancouver. Todo se hizo a medida y al detalle para conseguir recrear la época. No obstante, también hay algunas (pocas) escenas desarrolladas en otros escenarios. Básicamente son aquellas relativas al pasado de los protagonistas. Estas secuencias nos llevarán a lugares tan diferentes como una sala de grabación o la propia guerra del Nam.

Destaca también como los elementos del entorno son hábilmente empleados para introducir temas musicales del momento. Esto se consigue gracias a las radios o a la gramola del hall en la que se van introduciendo monedas. De esta forma, escucharemos canciones como “This Old Heart of Mine” (The Isley Brothers), “26 Miles” (The Four Preps), o “Hush” (Deep Purple). Estos temas, y muchos más, completan la BSO de Michael Giacchino. Así pues, aquí también se nota la influencia “tarantiniana”.

“¿Su primera vez en El Royale?”… Hotel, dulce hotel.

Pasando al reparto, nos encontramos con cinco protagonistas principales. El primero es Jeff Bridges como el Padre Flynn. Brigdes está francamente bien y por el carácter afable de su personaje es el primero en conectar y hacerse con el favor del público. Todo lo contrario es Seymour Sullivan que es el primero en caer gordo. Sullivan es un vendedor de aspiradoras de verborrea incontenible que cree saberlo todo y conocer bien a la gente. En su pellejo tenemos a Jon Hamm que capta plenamente al sujeto y que, llegado el momento, sabe cambiar de registro… Otro que está sensacional es Lewis Pullman dando vida a Miles Miller, el recepcionista para todo del motel. Pullman retrata estupendamente a un chico claramente débil y atormentado por un pasado que quiere confesar.

Pasando con las chicas destaca Dakota Johnson como la hippie Emily. Hay que decir bien alto que Dakota ya muestra aquí galones en esto de la actuación. En este film sabe marcar distancias y dotar de una fortísima personalidad a su personaje. Una joven que resalta nada más aparecer en escena irrumpiendo en el parking con su Mercury Cougar Eliminator del 69.

Párrafo aparte merece Cynthia Erivo que está espectacular en su rol Darlene. La actriz brilla con un personaje triste en busca del éxito. Además, ofrece un increíble despliegue de voz siendo grabada en directo cantando algunos éxitos de la época. Como curiosidad, apuntar que este mismo año también participa en ‘Viudas’ (Steve McQueen). Según la fecha que se maneje una de estas dos es su primera película.

En la cinta también irán apareciendo otros nombres importantes. Es el caso de Chris Hemsworth, Cailee Spaeny y Nick Offerman. No conviene ahondar mucho en ninguno de sus personajes, so pena de spoilers.

Teniendo en cuenta lo anterior, de ellos simplemente haré breves comentarios para cada uno. Chris Hemsworth lleva a cabo una interpretación muy diferente a todo lo que le hemos visto hasta ahora. Cailee Spaeny se luce como una chiquilla mentalmente perjudicada. Por su parte, Nick Offerman completa sus pocas secuencias bajo una máscara. Finalmente, brevísimo cameo de William B. Davis, el mítico “Fumador” deExpediente X’.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Malos tiempos en El Royale. Este es un film que sabe copiar bien de otros para terminar encontrando y ofreciendo su propio espacio. Si te gustan las películas de intriga con personajes interactuando en un entorno aislado debes verla sin ninguna duda. Drew Goddard sigue en buena forma advirtiendonos que hay que conocer bien con quién nos la estamos jugando. Esperamos que no pasen otros 6 años hasta su próxima película.

Tráiler de Malos tiempos en El Royale