Los muertos no mueren
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“Oh the dead don’t die. Any more than you or I. They’re just ghosts inside a dream. Of a life that we don’t own…”. Así les canta Sturgill Simpson a los muertos. Por su parte, Jim Jarmusch nos muestra su particular visión de los míticos podridos en ‘Los muertos no mueren’.

“Esto no a acabar bien”.-Ronnie.

Crítica de Los muertos no mueren

Jim Jarmusch escribe y dirige su particular homenaje y parodia al género zombi a través de ‘Los muertos no mueren’. Estamos ante un film que, sobre el guión, podría parecer divertidísimo o cuanto menos curioso. Ahí están sus nada disimulados guiños a los grandes del género con George A. Romero como principal referencia e incluso sus sorprendentes ejercicios de metacine. Sin embargo, la película no funciona ni termina de cuajar, ni como comedia/parodia ni como film zombi. Al final termina por provocar aburrimiento y queda en el peor de los terrenos: la indiferencia.

Lo cierto es que el film empieza bien con la presentación de los típicos personajes y de su hábitat, Centerville. También interesante resulta la teoría del “fracking polar” y sus efectos sobre el planeta. Por supuesto, como en toda película de zombies no falta la crítica a la sociedad actual y a sus obsesiones. Un ejemplo claro de esto último que aplaudo a rabiar es observar a un grupo de podridos con sus móviles en mano… Finalmente, tenemos algún gag divertido y cinéfilo (por ejemplo, el llavero de Adam Driver). Y básicamente esto viene a ser lo mejor de la película.

Posteriormente, una vez realizadas las presentaciones y explicaciones, la cinta entra en una parsimonia impresionante en su exposición. A esto no ayuda para nada la aburridísima pareja que retratan Adam Driver y Bill Murray que son los que llevan el peso del metraje. Salvo algún momento puntual de acción y vísceras, todo transcurre sin alma, sin chispa, sin garra… y esto es lo peor que le puede pasar a una película: no conectar con el público.

Al margen del glorioso reparto (al que me refiero más abajo), el otro gran aspecto que invita a ver el film son los zombis. En pantalla veremos a unos muertos vivientes muy eficaces que responden al estilo más clásico. Así pues, son zombis lentos y algunos de ellos recuerdan algunas palabras y costumbres. En este sentido, siempre han sido (y serán) una metáfora y un reflejo de los vivos.

El trabajo realizado con los zombis es bastante bueno y resultante de un triple proceso. Un proceso que incluye las típicas prótesis, un laborioso maquillaje, y efectos visuales mecánicos. El trabajo principal en este campo fue desarrollado por la empresa Prosthetic Renaissance. A lo largo de la película veremos varios tipos de zombis, alguna escena con gore y muchas decapitaciones. Todo esto a muy buen nivel y que forma parte de lo mejor del film.

“Mata la cabeza”. El pueblo de los muertos vivientes.

Respecto al elenco, muchas son las caras conocidas que veremos en el metraje y cuyos nombres adornan el póster. No obstante, varios de ellos quedan en simples cameos sin apenas trascendencia en la trama. Estos serían los casos de RZA, Rosie Perez e Iggy Pop. Tampoco tienen mayor importancia las apariciones de Selena Gomez y sus amigos Austin Butler y Luka Sabbat. Incluso tiene un cameo el mismísimo Sturgill Simpson.

Adam Driver y Bill Murray, tal y como expuse antes, son la pareja protagonista en sus roles del ayudante Ronnie y del Sheriff Cliff. Pese a lo que pudiera parecer, ambos están aburridísimos. Cierto es que el pasotismo de Driver y su letanía (“Esto no a acabar bien”) tiene su sorprendente explicación final. Sin embargo, cuando llega ese momento estás tan cansado de verlos que ya ni te hace gracia la revelación.

También tienen minutos e importancia Chloë Sevigny, Tom Waits y Tilda Swinton. La primera lo hace bastante bien como la ayudante Mindy. Sin embargo, el final de su personaje es un desperdicio y Jarmusch se la quita de encima de manera chapucera. Por su parte, Tom Waits es el mejor parado y el que más en serio se toma su papel de Bob, un ermitaño que vive alejado de la sociedad. Finalmente, Tilda Swinton es fiel a su buen hacer camaleónico y se luce con bien poco. Encarna a una peculiar enterradora “escocesa” con afición por las katanas…

Del resto del elenco de famosos es justo reconocer la relativa importancia que tienen Steve Buscemi, Danny Glover y Caleb Landry Jones. Para Buscemi va un papel de granjero con malas pulgas. Glover es el dueño de una ferretería. Y, terminando, Landry Jones es el típico dependiente friki que no puede faltar en este tipo de films. Además, su personaje, directa o indirectamente, es el que más referencias cinéfilas acumula.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Los muertos no mueren, una película que está bien rodada pero que no engancha. Al final se convierte en un experimento casi fallido que resulta más divertido contado que visto. Si hay algo que no se le puede perdonar a una película de zombis es que aburra. Por otro lado, si hay algo que no se le puede perdonar a Jim Jarmusch es haber desaprovechado casi al completo un casting tan espectacular como el que ha tenido aquí.

Tráiler de Los muertos no mueren