Leaving Neverland
Comparte con tus amigos










Enviar

“Quiero que me dejen contar mi verdad del mismo modo que pude hacerlo con mi mentira” (Wade Robson, 2019). Parecía un cuento de hadas, un mundo de fantasía y un castillo ambulante… Sin embargo, no todo es lo que parece. Ahondemos en el documental más polémico del momento: ‘Leaving Neverland’.

Crítica de Leaving Neverland

HBO presenta el “documental definitivo” sobre las controvertidas relaciones del fallecido rey del pop, Michael Jackson (1958-2009), con los niños. Relaciones consideradas como una de las grandes responsables de su declive artístico, físico y de su muerte.

‘Leaving Neverland’ se sustenta, básicamente, en su seguimiento a las vidas de Wade Robson y Jimmy Safechuck. Vidas marcadas por el encuentro con su ídolo, Michael Jackson. Wade y Jimmy eran dos jóvenes entusiastas de ‘Wacko’ que vivieron el sueño de conocer el lado más amable de la estrella y, según ellos, también su lado oscuro. La historia sigue sus pasos desde que tenían 7 y 13 años hasta hoy. Actualmente, y ya adultos, se sientan frente a la cámara y cuentan su verdad.

Tras las cámaras de se pone el inglés Dan Reed. Este director se ha movido en los documentales aunque presenta cintas como ‘Deseo de venganza’ (2007) protagonizada por Gillian Anderson. En 2014, firmó el documental de idéntica temática pedófila ‘The Paedophile Hunter’ con los mismos productores.

‘Leaving Neverland’ busca desde su comienzo la polémica y lo hace sin esconderse en sus intenciones desde el minuto uno. No esperen los fans y/o detractores de Michael Jackson encontrar una visión del ídolo pop edulcorada. Usando imágenes de archivo, fotos caseras y algunas grabaciones inéditas, se mostrará al Michael artista con todo su esplendor… Ahora bien, también veremos al Michael persona con una importante gama de claroscuros. Un artista con un desasosegante aire de zombi, un adulto atrapado por siempre en el cuerpo de un niño y un incomprendido. Finalmente, se nos revelará como un abusador sexual y consumado pedófilo. Para esto último destaca el uso totalmente intencionado de filtros para fotos, imágenes congeladas y las muy explícitas declaraciones de los protagonistas.

Las acusaciones de abusador y pedófilo nunca fueron probadas, ni ante un juez ni ante un jurado. Ni siquiera ante el FBI. Los federales no lograron reunir en su investigación de más de diez años pruebas suficientes para que MJ fuera condenado. Por ello, aquí todo queda a la credibilidad y veracidad que el público quiera dar a los sentidos testimonios de Wade Robson y Jimmy Safechuck.

A Wade Robson lo apoya su hermana, Chantal. Ambos fueron testigos de la defensa de Jackson en los juicios. Y a Safechuck lo escolta su madre, Stephanie. Una mujer que, en un momento dado, admite que gracias a que apoyaron a Jackson, durante las primeras demandas en su contra en los 90, el cantante les regaló una casa en Santa Barbara. Por el documental aparecerá también la madre de Wade Robson, Joy, oriunda de Australia. Joy, claramente obnubilada por el ídolo musical, dejó su país natal para establecerse en Los Ángeles. Todo con los gastos pagados por Jackson, a cambio de promocionar a su hijo, Wade, en sus ambiciones como bailarín. Gran parte del rencor de la familia de Robson (y del propio Wade) hacia Michael se acabará revelando por la ruptura familiar que conllevó cuando éstos tuvieron que dejar Australia para establecerse en EEUU.

A pesar de las desmedidas cuatro horas de duración (para su emisión en TV divididas en dos partes), no esperemos encontrar las dos caras de la verdad en su metraje. Aquí solo se mostrará a los Jackson en imágenes de archivo. Además, la única versión a la que dan luz es a la de los afectados y sus familias. Por lo tanto, y en ese aspecto, se puede decir que este es un documento incompleto. Nos muestra una sola versión y juzga con el valor de la palabra de los afectados al inculpado, ya fallecido. Sí el espectador se ciñe puramente a lo narrado acabará despertando en él un indudable deseo de repulsa e impotencia. Sin embargo, aquí no hay más pruebas que los testimonios tardíos, y nunca aprobados por un juez, de dos adultos. Dos tipos que, aun hoy día, no esconden su fascinación por Michael Jackson.

En resumidas cuentas.
Termino esta crítica de Leaving Neverland, un documental volcado claramente en buscar la polémica desde el lado más sensacionalista. Crudo en su narración pero únicamente aportando un lado del espectro de lo sucedido, el de los dos protagonistas. Al mismo tiempo hace un viaje de treinta años sobre la figura de un cantante que admitió públicamente dormir con niños, lo cual abrió la veda para que se lanzaran numerosas teorías sobre su ya de por sí errática figura.

Tráiler de Leaving Neverland