La niebla y la doncella
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Nos vamos a la isla de La Gomera, pero no lo hacemos de vacaciones… allí se ha cometido un crimen y nuestra labor es la de contar, con luz y taquígrafos, toda la investigación llevada a cabo por el sargento Bevilacqua y la cabo Chamorro en… ‘La niebla y la doncella’.

“Cuando nos mandan a nosotros el objetivo es resolver el caso”.-Sargento Bevilacqua.

Crítica de La niebla y la doncella

Después de proyectar tres cortometrajes y escribir varios guiones (el último de ellos el deZona hostil’, estrenada también en 2017), esta es la primera vez que Andrés M. Koppel se pone tras las cámaras en un film para la gran pantalla. Para ello, se ha servido de la novela homónima escrita por el conocido autor madrileño Lorenzo Silva, y de su personaje más conocido, el brigada Rubén Bevilacqua.

Las virtudes y defectos de ‘La niebla y la doncella’ son idénticos a todo lo que pudimos encontrar este mismo año enEl guardián invisible de Fernando González Molina. De esta forma, toda la parte técnica y acabado visual de la película es francamente destacada, exhibiendo un más que competente manejo de la cámara de Andrés M. Koppel, unos ambientes interesantes (y algunos muy sugestivos, por ejemplo, el bosque donde se encuentra el cadáver o esas carreteras con niebla) y una atrayente fotografía de Álvaro Gutiérrez. A todos estos aspectos poco o nada hay que objetarles. Tampoco se puede decir nada en contra de la BSO de Lucio Godoy, que entrega unas composiciones misteriosas y muy adecuadas para el tipo de film que es este.

Ahora bien, todo lo anterior casi es tirado por la borda por el guión, del que también se ha ocupado el propio director. Desde que la pareja de la UCO (Quim Gutiérrez y Aura Garrido) ponen pie en La Gomera, empezamos a ser literalmente acribillados con un sinfín de datos, nombres, conexiones, relaciones… Todo esto queda muy lejos de hacer atractiva la investigación y nos va sacando poco a poco del argumento, tan es así que el público más “relajado” puede terminar por dejarse ir y abandonar todo intento de seguir la trama. Con un libreto que no se desviara con tanto “dato inútil” el producto habría sido mucho mejor. En su favor sólo cabe apuntar que, llegado el final, y visto resuelto el caso, uno comprende lo anterior… pero el camino se hace largo por tanto antecedente y eso para una película de 104 minutos es un gran hándicap.

Por otro lado, y al igual que sucedía en la ya citada ‘El guardián invisible’, estamos ante una película en la que lo prima es la investigación. Así pues, los investigadores de la UCO, en colaboración con los agentes locales, se dedicarán a la inspección de lugares, al análisis de viejas pistas, interrogatorios y charlas con los habitantes de La Gomera que tuvieron relación directa o indirecta con el joven asesinado… En este sentido, ‘La niebla y la doncella’ es un thriller de investigación con poca o nula acción y/o peligro. Se trata de resolver un asesinato que quedó sin castigo y sin culpable, todo por una serie de errores de los agentes de la Guardia Civil local en los que tampoco se profundiza demasiado, simplemente se dice que no pudieron conseguir una sentencia condenatoria.

En relación a lo anterior, sirvan estas palabras de Andres M. Koppel para definir lo que ofrece el film en el terreno de las pesquisas: “Esto es un juego de investigación alejado de exageraciones y artificialidad en el método que se ve habitualmente en el cine; algo que descubrí al conocer y observar al personal de la Unidad Central Operativa (UCO) en sus investigaciones sobre casos reales. Una sorprendente naturalidad muy difícil de explicar”.

“¿Qué se nos pasó hace tres años?”… Un cadáver en La Gomera.

En el reparto quien más brilla es Verónica Echegui en una interpretación plenamente natural como la cabo Anglada, una mujer totalmente independiente que marca su propio camino y relaciones en la isla. Echegui se siente en todo momendo la dueña de la situación y de la cámara, y su labor empequeñece claramente al resto de intérpretes que quedan muy por debajo de ella, sobre todo la pareja protagonista.

Quim Gutiérrez y Aura Garrido son los que se meten en los roles de la pareja de la UCO enviada a resolver el caso, el sargento Bevilacqua y la cabo Chamorro. Al primero sus amigos le llaman “Vila” y destaca por su carácter analítico dados los estudios de Psicología que llegó a cursar, por su parte, la cabo no pasa de ser un mero punto de apoyo.
La labor de ambos intérpretes resulta muy deslucida y casi “automática”, presentando a unos protagonistas bastante anodinos y/o sosos. Dos investigadores con los que resulta complicado echar lazos de complicidad y sentir como propia la investigación.

También cabe citar a Roberto Álamo, un actor que siempre destaca por el temperamento con el que dota a sus personajes. En este film cumple como el Teniente Nava al mando del cuartelillo local, un rol que físicamente le viene como un guante pero del que quizás se podría haber esperado más. Finalmente, resaltar también a la actriz alemana Sanny van Heteren muy entregada a su papel de Maragarethe, la madre del joven asesinado que sigue clamando justicia.

En conclusión.
Hora de finalizar esta crítica de La niebla y la doncella, honestamente pienso que todo el “envoltorio” de esta película es bueno o muy bueno, la pena es que su contenido está muy perjudicado por un atropellado libreto y por una pareja de investigadores protagonistas que resultan muy poco naturales. Seguro que la próxima vez Andres Koppel nos entregará un film más completo en todos sus aspectos.

Tráiler de La niebla y la doncella