La Llorona
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“Cuando llegué a América, una de las primeras historias que la gente me contó fue esta leyenda. Despierta los niveles más profundos de terror y temores que ni siquiera sabías que tenías. Pensé: ¡Qué figura tan asombrosa y aterradora para llevar a la pantalla grande!”. James Wan presenta la primera película de Michael Chaves. Tened miedo, tened mucho miedo de… ‘La Llorona’.

“Le quitó lo que él más quería…”

Crítica de La Llorona

Nueva película del “Conjuring verse” que repite punto por punto los aspectos técnicos y fantasmales de films comoLa monja (Corin Hardy, 2018). Así pues, los fans de este tipo de propuestas quedarán más que encantados. Por el contrario, el resto de espectadores ya saben a lo que atenerse. El que avisa no es traidor y el algodón (y La Llorona) no engañan a nadie, luego no vale quejarse.

La principal novedad que encontramos aquí es la traslación al cine de la leyenda maldita del folclore latinoamericano. Una leyenda espectral que cambia según el país pero cuya base es la misma. En consecuencia, la Llorona representa el aterrador fantasma que ahogó a sus hijos en un río para castigar a su marido. Posteriormente, y no pudiendo soportar tan aborrecible crimen, se suicidó ahogándose en el mismo río.

La pareja de guionistas formada por Mikki Daughtry y Tobias Iaconis son los encargados de adaptar la mitología al guión. Su libreto recoge la maldición arrancando la historia en México con los sucesos descritos. Esto es algo muy de agradecer pues explica la leyenda para el público casual que desconoce la misma. A continuación, toda la trama versa sobre la maldición acosadora de este fantasma a la familia protagonista. Un fantasma que asesina a los hijos de aquellas madres que, por unos u otros motivos, caen en sus lágrimas.

Todo lo anterior se presenta dirigido por Michael Chaves en la que es su ópera prima. Sin embargo, el director bien podría haber sido Corin Hardy o John R. Leonetti. Comento esto porque, como ya expuse al principio, este tipo de propuestas del “Conjuring verse” son todas iguales. Cambian las tramas pero no los aspectos técnicos ni tampoco los elementos asustadores. Así las cosas, tenemos un film bien trabajado visualmente pero con escasa innovación a la hora de aplicar el terror. En consecuencia, se repiten los “lugares comunes” de las películas precedentes producidas por James Wan. Esto es: la aparición de figuras espectrales, las puertas y ventanas que se abren y chirrían, el aumento del sonido y la música para generar sobresaltos… en fin, todo eso. Amén de la música, una vez más, de Joseph Bishara. Atención en la soundtrack a la nana “Arrorró mi niño” en español.

Lo que realmente merece ser destacado son las continuas apariciones de La Llorona a lo largo del metraje. En este sentido, no esperaba ver tantas veces su fantasma. Eso sí, sus apariciones son de breves segundos pero ciertamente impactantes. Por otro lado, resulta interesante la mezcla que se hace de religión y chamanismo para intentar exorcizar al fantasma. Es un aporte muy curioso y efectivo en el tremebundo clímax final. Unos escalofriantes minutos en los que La Llorona amenaza la morada familiar como los indios el fuerte de los vaqueros en las películas del oeste.

“No estamos a salvo en ningún sitio”. Lágrimas de cocodrilo.

En las interpretaciones atención a los “rescates” para la gran pantalla de Patricia Velasquez y Raymond Cruz. La primera aparece casi irreconocible como una demacrada madre a cuyos hijos ascosa el espectro en los primeros minutos. La performance de Patricia es destacada y desagradable por cómo se configura su personaje y lo que le toca vivir. Por su parte, Raymond Cruz está bastante imperturbable e inexpresivo dando vida a Rafael, el santero que intentará ayudar a Anna y sus pequeños.

La familia acosada por el fantasma está encabezada por Linda Cardellini como Anna, la madre. Su labor es bastante competente y puedo decir que cumple pero sin ir mucho más allá. Al respecto de su personaje, destaca por como planta cara a la Llorona para defender a sus hijos. Hijos que son interpretados por la jovencita Jaynee-Lynne Kinchen y Roman Christou. Mientras que Jaynee se dejó ver en Eternal (Tarsem Singh, 2015), para Roman es su primer film. Ambos cumplen pero, al igual que Linda, tampoco ofrecen mucho más.

También merece ser citado Tony Amendola como el Padre Perez. Lo cierto es que Amendola apenas interviene con minutos en la trama. No obstante, su personaje es clave para unir esta cinta con el “Conjuring verse”. Seguro que los buenos fans recuerdan que el Padre Perez ya salió en Annabelle (John R. Leonetti, 2014). Y ya no digo más de su función/misión en ‘La Llorona’ para evitar pequeños “spoilers”.

Finalmente, ‘La Llorona’ del título es encarnada, tanto en su versión humana como espectral, por la actriz panameña Marisol Ramirez. Poco o nada se puede decir de ella en su versión humana pues sale muy poco y casi no se le ve la cara. Como fantasma aparece maquillada (soportó sesiones de 3 horas) y ya comenté que sus intervenciones son verdaderamente impactantes.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de La Llorona, una película que da lo que se espera y nada más. Su principal virtud es traer al cine esta aterradora mitología e incorporarla al “Warrenverse”. Por lo demás, sigue y repite todos los patrones de esta serie de films de la factoría de James Wan. Los fans disfrutarán con esta nueva criatura, al resto les parecerá más de lo mismo…

Tráiler de La Llorona