La hija del general
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Un asesinato en una base militar pone nerviosos a los altos mandos. ¿La razón? El cadáver es la hija de un general muy importante y se quiere acabar rápido. El caso es asignado a uno de los mejores, Paul Brenner, un detective militar con unos métodos muy poco profesionales. Brenner se sumergirá hasta el cuello en un entorno muy peligroso. Para sacar la verdad… hay que investigar las mentiras sobre ‘La hija del general’.

“Los posibles de un asesinato son el dinero, la venganza, los celos, evitar la humillación y la vergüenza o el instinto homicida de toda la vida. Lo dice el manual’.-Brenner.

Crítica de La hija del general

Tengo cierta nostalgia hacia esta cinta que hoy cumple 20 años. Probablemente fue uno de los films que más visioné a finales de los 90 y principios del 2000. Resulta sorprendente descubrir que detrás de las cámaras se encontraba Simon West, el especialista en acción. West se presentó de la mano de Jerry Bruckheimer y debutó con ese gran disfrute que es ‘Con Air’ (1997). Aquí pega un cambio de aires hacia el thriller más pausado y demuestra unas buenas dotes para dirigir actores y manejar el tempo narrativo. Eso sí, no exento todo esto de algunas de las marcas del cine de acción de la época. Por ejemplo: el prólogo en la casa de Brenner.

West supo demostrar que más allá de crear productos influenciados y cargados de pirotecnia, podía sacar provecho de un historia más pausada y alejada de fuegos de artificio. Una historia basada en la novela de Nelson DeMille. La trama se va desenvolviendo muy encomiablemente, tanto a nivel narrativo como de edición. El director también logra buenos planos sabiendo colocar la cámara y cuenta con la gran solvencia de Carter Burwell. El compositor dota al film de una atmósfera ciertamente inusual en el género por aquel entonces. Así pues, ‘La hija del general’ puede presumir de ser de esos films que aguantan bastante bien el paso del tiempo.

La cinta cuenta con un buen casting que nos ofrece un reparto de actores carismáticos y realmente profesionales. Al frente tenemos a John Travolta (Brenner) que todavía gozaba de una buena popularidad. Travolta demuestra, una vez más, que se le daba bien interpretar a tipos duros con honor. Recordemos que, posteriormente, en Basic (John McTiernan, 2003) llevaría a cabo otro papel parecido a este.

Por su parte, James Woods vuelve a lucir en sus personajes cabronescos e insuperables, el coronel Moore. También resalta el más que demostrado buen hacer profesional de Madeleine Stowe (Sara) y James Cromwell (general Campbell). Sin embargo, insisto que lo más destacable es la labor de Simon West tras las cámaras.

La ambientación, y el sentido narrativo que impregna West al film, es uno de los atributos más recordados de la película. Esto la hace mantener enormemente el tipo, especialmente comparada con algunos de los thrillers actuales.

La película también destaca por cómo se desarrolla fluidamente la trama detectivesca a lo largo de los 116 minutos. No hay bajones de ritmo ni subtramas innecesarias. Además, se aporta lo necesario para el desarrollo de los personajes, especialmente la relación entre Brenner y Sara. Una relación rozando la nostalgia de su pasado romántico y su camaradería actual dentro del caso. Así hasta un clímax que se nota influenciado por el “cine actioner” de la época. No obstante, esto último no le quita ningún mérito a la buena labor de Simon West tras las cámaras.

En conclusión.
Termino esta crítica de La hija del general, una película ya con 20 años a sus espaldas pero que mantiene un gran tino y ritmo narrativo. Aquí tenemos un entretenidísimo thriller noventero que sabe perfectamente dónde tocar y cómo entretener. Simon West saca un notable provecho del guión y de un reparto entregado y convincente.

Tráiler de La hija del general