La conspiración del pánico
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Shia LaBeouf siempre le puso a mi pareja de los nervios. Decía que se movía mucho, que hablaba muy rápido y que era demasiado inquieto. A día de hoy dice que es un gran actor y que no tiene reparo alguno en ver cualquiera de sus películas. ¿Ha cambiado o nos hemos acostumbrado a él? Sea como fuere, en ‘La conspiración del pánico’ tenemos LaBeouf para rato.

La Conspiración del Pánico

Crítica de La conspiración del pánico

A la mayoría de las películas relacionadas con las temáticas de conspiraciones les sucede que van de la mano con acción a raudales (la espectacularidad que pretende lucir presupuesto) y eso deriva en que la mayoría de las veces el film pierda la mayor parte de su realismo, a cambio de mantener al espectador lo más entretenido posible. Aquí viene a suceder algo parecido. Es decir, el planteamiento por el que opta la cinta hace que se aleje a pasos agigantados de la realidad. Y no porque el tema sea pura ciencia ficción (‘Matrix’ lo es pero la considero más “creíble” y todo que esta conspiración) sino porque los tópicos aparecen de dos en dos. A cambio, es justo reconocerle su punto más fuerte: hace gala de una espectacularidad y acción constantes y de las que “hacen época”.

Narrada de una forma vertiginosa, ‘La conspiración del pánico’ nos ofrece un festival visual que nos dejará más que satisfechos. Para ello es requisito imprescindible despojarse de cualquier prejuicio que podamos tener, sólo así conseguiremos concentrarnos en lo que veremos sin estar buscándole de manera continua los tres pies al gato. Errores y lagunas tiene muchos, fantasmadas también… pero, como he dicho, te deja pegado al asiento sin poder siquiera pestañear.

“Culpa” de dejarte pegado al asiento lo tienen dos partes: por un lado, una lograda dirección orientada simple y llanamente a entretener. Es cierto que se tocan temas que podían haber dado mucho juego como: conspiraciones gubernamentales, el saber que estamos siendo controlados constantemente o que siempre tenemos un “Gran Hermano” que nos vigila. Pero los toca sin complicarse demasiado la vida. Los ha “usado” para su propio fin: entretener. No se emplean los efectos especiales al servicio de la trama, más bien al revés, la trama es una mera excusa para lucir en la pantalla los millones que cuesta hacer pedazos tantos coches o ver volar tantos edificios. Para muchos eso será algo malo. Y llevarán su razón en el asunto. Para otros, pues simplemente se conformarán con lo que ven y asumen que es así y no hay más vuelta de hoja. Ellos también tendrán su porción de la verdad.

La Conspiración del Pánico

El otro lado que sobresale en este film, y por el que te quedas pegado a la butaca, son los actores protagonistas, en especial Shia LaBeouf. Por aquel entonces era un joven actor que había destacado en algunas películas, demostrando con creces que podía asumir cualquier rol, y siendo los papeles “moviditos” los que más se le adecuaban en aquellos tiempos: si tenía que huir, discutir y chillar, y recibir algún balazo, mejor. Michelle Monaghan también es digna de mencionar por su papel pero creo que estando LaBeouf queda algo eclipsada.

El guión, como ya he comentado, mezcla varios aspectos de la vida cotidiana con el temor a las conspiraciones (sean de la índole que sean), las guerras cibernéticas o la suplantación de la identidad. No profundiza en exceso en dichos temas, sino que pasa de puntillas alrededor de ellos para no tener que liarse demasiado y sigue su curso de cine-espectáculo, que es de lo único que hace gala. Quizás un poco más de énfasis en según qué aspectos, unidos a menos pirotecnia y más realismo habrían consagrado al film como algo muy a tener en cuenta. Como por suerte o por desgracia no ha sido así, nos conformamos con su diversión rápida pero de la buena y sin demasiados dolores de cabeza.

La Conspiración del Pánico

Conclusiones.
Finalizo esta crítica de La conspiración del pánico, en estos tiempos que corren se suele optar por el espectáculo visual más que por un buen argumento o por una trama más correcta pero menos vistosa. En parte puede ser correcto y de agradecer. Y en parte pues se siente como a veces se pierde la esencia de los grandes clásicos en los que realmente siempre había algo que contar y en lo que pensar. En este caso ya sabemos lo que tenemos delante y puedo decir que si le perdonas el pequeño fallo de ser un tanto superficial, entonces, seguro disfrutarás con esta trepidante película. Garantizado.

Tráiler de La conspiración del pánico