Infierno bajo el agua
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Aparecieron hace 37 millones de años sobre la tierra y tienen la mordida más fuerte con 80 afilados dientes. Por si fuera poco, disponen de visión nocturna y su maniobra letal es “el revolcón de la muerte”. Todas estas características convierten a los caimanes en un auténtico ‘Infierno bajo el agua’.

“La super-depredadora. Siempre”.-Dave.

Crítica de Infierno bajo el agua

Después de dirigirPiraña 3D en 2010, el director Alexandre Aja regresa con ‘Infierno bajo el agua’ a los films de animales asesinos. En este caso cambia a las pequeñas pirañas de aquella por los grandes caimanes de esta. Y lo cierto es que la experiencia no se le ha dado del todo mal en la taquilla USA. El film se estrenó el pasado 12 de julio llegando casi a los 40 millones por tan sólo 13 de coste. El mismísimo Sam Raimi puso parte del dinero en su crédito como productor al lado del propio Aja.

Para abaratar todavía más los precios, la producción fue filmada en Serbia. Concretamente se hizo pasar Belgrado por una Florida en plena alerta de huracán y repleta de agua por todas partes. Aquí tendremos tanta agua como en Hard Rain (Mikael Salomon, 1998). De hecho, tendremos varias escenas con el agua convirtiéndose también en un peligro para Haley y su padre. Así pues, si además de los films del subgénero de “animales asesinos” también sois fans de los films “pasados por agua”, entonces, aquí vais a disfrutar por partida doble.

En el libreto del film encontramos a Michael y Shawn Rasmussen. Hasta la fecha, el trabajo más destacado de estos hermanos era haberse currado el guión de Encerrada (John Carpenter, 2010). Su labor de escritura en ‘Infierno bajo el agua’ no sorprende ni asombra. Ahora bien, hay que agradecerles una correcta presentación de los personajes de Haley y Dave (el padre). Incluso sus miradas al pasado son agradecidas para que entendamos la relación padre e hija. Una relación que deviene así más creíble y que acerca el vínculo entre Kaya Scodelario y Barry Pepper.

Uno de los aspectos más destacados y conseguidos del film es el sótano de la casa familiar. Es en esa zona donde transcurre buena parte de la acción. Aja nos entrega un lugar ominoso, sucio, embarrado, inundado y repleto de ratas y tuberías. Por supuesto, allí es donde también están los colosales caimanes. Es increíble toda la acción y provecho que el director francés le saca a un espacio tan reducido como ese. En ese particular “universo” seremos testigos de huidas al límite, escenas bajo el agua y enfrentamientos a cara de perro con los reptiles. Atención a dos escenas: en la primera de ellas Haley se enfrenta pistola en mano a un caimán y en la segunda su padre hace lo propio pero a ladrillazos…

Respecto a los caimanes están bastante bien conseguidos, especialmente el primero que vemos. Hablamos de unas criaturas realizadas casi por entero en base a CGI. Tan sólo se usaron como reales algunos efectos prácticos: básicamente una cabeza gigante y una cola. Las explicaciones para esto las daba Alexandre Aja en una entrevista para Bloody Disgusting: “Para recrear el movimiento, la velocidad, la ferocidad de estas bestias… no hay animatrónicos que puedan lograrlo. Además, queríamos estar muy encima de ellos y eso con efectos prácticos es casi imposible de conseguir en las tomas”.

En relación a la interacción de los protagonistas humanos con los caimanes es claro que hay algunas irrealidades. Me refiero, sobre todo, a los enfrentamientos de Haley con los “bichos”. No obstante, creo que son perfectamente perdonables dado que estamos en un film de Alexandre Aja y no en uno de Christopher Nolan… Por supuesto también hay algún que otro susto bastante bien ejecutado.

“No podremos ir a por ustedes”. Las bestias bajo el asfalto.

En el reparto tan sólo contamos con dos artistas relevantes y de presencia continua en la película. Me refiero a los ya citados Kaya Scodelario y Barry Pepper, ambos sobresalientes en sus roles. Kaya Scodelario se deja el alma en su personaje de Haley. Impresionante despliegue físico el de la actriz a la que aquí veremos nadar, embarrarse o meterse por huecos imposibles. Amén de la tremenda zurra que se tiene que dar contra unos caimanes que bien podrían merendarse de un bocado a un tipo como Dwayne Johnson

Por su parte, Barry Pepper es la versión débil del particular dúo. El actor da vida a Dave, el padre de Haley que aparece en la película herido y lisiado. Este lamentable estado físico es el que lo convierte en la “parte débil”. Pepper se las apaña fenomenal para recrear las “lesiones” de su personaje y mostrárnoslo casi indefenso, tal y como él mismo dice: “No estoy para echar a correr”. No obstante, también intenta ayudar a Haley en lo que puede. Además, y gracias a su cinturón de trabajador de la construcción, tiene algunos ases en la manga.

El resto de intérpretes son personajes muy secundarios. Individuos que van saliendo en un momento u otro para servir de mera carnaza. Quizás únicamente cabría resaltar a Ross Anderson que aprovecha bien sus pocas apariciones encarnando a Wayne, un patrullero del pueblo.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Infierno bajo el agua, una película que entra dentro del calificativo de “honradas”. Con esto quiero decir que cumple con lo que promete: caimanes acosando y cazando gente. Además, también hay que sumarle en positivo un gran y comprometido trabajo actoral de Kaya Scodelario y Barry Pepper. En definitiva, un refrescante y trepidante film con mucha agua y animales asesinos que hace más llevadero el calor veraniego.

Tráiler de Infierno bajo el agua