Immortals
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Cuando este mundo todavía era joven, mucho antes de que el hombre y las bestias caminaran por estas tierras, se libró una guerra en los Cielos. Los inmortales, a los que antes se les creía imposible de dar muerte, descubrieron que tenían el poder de matarse unos a otros. En esta guerra se perdió un arma de un poder inimaginable: El Arco de Epiro. Los vencedores se declararon Dioses, mientras que los vencidos recibieron el nombre de Titanes y fueron encerrados para siempre en las entrañas del monte tártaro. Pasados millones de años surgió la humanidad y la gran guerra se perdió en la memoria. Sin embargo, el mal que alguna vez reinó ahora resurge. Bienvenidos a… ‘Immortals’.

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La trama: Dioses & Titanes.
El Rey Hyperion (Mickey Rourke) persigue incesantemente un pérfido sueño, el de liberar a los Titanes para que con ellos y la ayuda de su ejército (Los Heraklyons) acabar con los Dioses y la raza humana para siempre. En los Cielos, los Dioses observan todo ello con temor e impotencia ya que sólo se pueden manifestar en la Tierra si los Titanes son liberados de su prisión. Para liberar a estos, Hyperion necesita el Arco de Epiro, que se encuentra perdido y del que sólo El Oráculo (Freida Pinto) conoce de su ubicación.
Paralelamente, Teseo (Henry Cavill), un joven campesino que ha sido criado por su creyente madre es elegido por el mismísimo Zeus (John Hurt en su versión terrenal, Luke Evans cuando está en el Olimpo) para que dirija la lucha entre los mortales y el ejército del mal encabezado por Hyperion. Pero Zeus no puede interferir para que Teseo acepte tal responsabilidad, esta debe de salir de él. Será tras la muerte de su madre y su encuentro con el Oráculo cuando Teseo comience a cimentar su nuevo rol y acepte su destino.

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Crítica de Immortals.
De los productores de 300 nos llegó en 2011 ‘Immortals’, una embelesante fábula sobre la lucha entre hombres y dioses, firmada por un director tan sugerente como Tarsem Sing (‘La Celda’, ‘The Fall’). Sing no defrauda, y en su inclusión dentro del cine comercial más mainstream regala a los espectadores un espectáculo visual de primera categoría, con una pátina de imágenes deslumbrante por mucho que la historia que nos es contada esté escrita en apenas diez folios. La inventiva cinematográfica del director indio minimiza las posibles taras de guión de ‘Immortals’ lo suficiente como para que el espectador caiga rendido ante las imágenes que hablan por sí solas con una fuerza monumental. Ojo, no quiero decir que estemos ante un largometraje perfecto… pero sí ante una cinta de corte fantástico/mitológica que da al espectador justo lo que espera: grandes luchas, personajes contundentes, una fotografía deslumbrante y una historia fácilmente seguible, pero nunca falsa ni con intenciones de ser más de lo que finalmente es.

Así las cosas, la honestidad del producto de Sing ganó, bajo mi punto de vista, a la pretenciosidad de su más cercana referencia, la citada 300de Zack Snyder (no entro a valorar a Furia de Titanes del 2010 porque aquella era “un péplum de baratillo” que acabó siendo un éxito sin merecimiento). Como ejemplo de la superioridad de ‘Immortals’ frente ‘300’ sólo hay que echarle un vistazo a las luchas cuerpo a cuerpo vistas aquí: descarnadas, claras y viscerales (atención a todas aquellas que tienen que ver con Teseo, y al durísimo combate final entre este e Hyperion). A ello le seguiría el magistral uso de los cambios de localización de Sing (desde el plano que se aleja del poblado de Teseo hasta el ojo de Atenea… o hasta aquel que va de la máscara de uno de los gendarmes de Hyperion hasta un barco con un comando de soldados Heraklyons en pleno mar negro). Eso en cuanto a su dirección y fotografía.

Pasando a los actores, hay que alabar con todo merecimiento el esfuerzo y prominente carisma de Henry Cavill como Teseo y también la recuperación para la pantalla grande del desaparecido en combate Stephen Dorff (Stavros) y, sobre todo, la insidiosa interpretación de un descomunal Mickey Rourke, saboreando cada plano con el mismo gusto con el que devora nueces o frutas. Sin olvidar la hipnotizante presencia de Freida Pinto y la siempre alabable labor de John Hurt. Eso en lo que vendrían a ser los personajes terrenales. En el bando de los Dioses, sólo se salvó el ascendente Luke Evans como Zeus, el Dios del Olimpo, el resto están allí de relleno, más como maniquís que como las imponentes figuras que deberían representar.

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También resulta digna de mención, en esta crítica de Immortals, la fanfarria sonora compuesta por Trevor Morris, y el excelente aprovechamiento de los medios que la cinta tuvo a su alcance: 75 millones de $ de presupuesto que lucieron cada centavo en pantalla. Atención también a la utilización del espacio que, a pesar de tener un currado trabajo de post-producción, nunca da el aspecto de estar rodada bajo un croma verde. También considero de alabar el trabajo de atrezzo y decorados: ver las siniestras guaridas de Hyperion (ese toro asador de humanos…). Y en cuanto a los efectos especiales, merece la pena resaltar la explosión de ira de Zeus con el latigazo envuelto en fuego o la conseguida secuencia del maremoto.

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En resumidas cuentas.
‘Immortals’ es un espectáculo de altos medios, dirigido con maestría suiza y con una óptica tan estimulante como es la de Tarsem Sing. Un film que da justo lo que su tráiler prometía, lo cual en estos tiempos que corren es toda una rareza. No busca dar lecciones de historia ni respetar mitologías, se toma sus licencias para contar una simple historia de luchas de poderes, con una gran dosis de agradecida violencia y un reparto de actores motivados. Un entretenimiento masivo perfectamente efectivo. Y gracias, porque el 2011 andaba bastante escaso de cintas como esta.

El plano: El de los ojos de Teseo, viendo impotente como Hyperion ejecuta a…
La escena: Dos. Aquella en la cual Hyperion convierte a uno de los guardianes desertores griegos en uno de los Heraklions (simplemente desgarradora). Y la aparición de uno de los Dioses, contrayendo la norma impuesta por Zeus, para salvar a Teseo de la emboscada perpetrada por Hyperion (atención a la respuesta de Zeus ante tal acto).
Las secuencias: La que sigue el combate entre Teseo & Hyperion, paralelamente al que llevan a cabo los Dioses contra los Titanes.

Frases memorables:
Presencia el infierno (Hyperion).
En la paz, los hijos entierran a sus padres. En la guerra, son los padres quienes entierran a sus hijos. (Atenea).