Godzilla contra Ghidorah, el dragón de tres cabezas
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Tras su recuperación, en términos taquilleros, la Toho no perdió tiempo. Tan solo un año después de su enfrentamiento contra Mothra, llegaría la siguiente entrega de Godzilla a cines japoneses. Se presentaba, en la etapa Showa, al que sería su archienemigo: Ghidorah. Aquí tenemos a un colosal dragón dorado y tricéfalo venido del espacio exterior. Su objetivo es muy claro: arrasar la Tierra… ¡a no ser que Godzilla lo detenga! A continuación, ahondamos en los orígenes cósmicos de este colosal dragón antes de que llegue a tierras americanas. Es el turno de ‘Godzilla contra Ghidorah, el dragón de tres cabezas’.

“Ghidorah… el destructor de planetas”.-Princesa Selina.

Crítica de Godzilla contra Ghidorah, el dragón de tres cabezas

El éxito de ‘Godzilla contra Mothra’ (Ishirô Honda, 1964), junto con el bombazo que supuso ‘King Kong contra Godzilla’ (Ishirô Honda, 1962), envalentonó a la Toho para hacer otra entrega del coloso atómico. Para la ocasión, tiraron de originalidad. Así pues, en vez de enfrentar a Godzilla contra otra criatura popular del estudio, crearon otro monstruo. Los encargados fueron los ya famosos Ishirô Honda y Eiji Tsuburaya. Lo que no sabían es la gran popularidad que su creación llegaría a alcanzar. King Ghidorah o Ghidrah alcanzaría un status de popularidad casi igual de memorable que el propio Godzilla.

La idea de Tsuburaya era que Ghidorah recordase a la famosa Hidra, aquella criatura mitológica que se enfrentaba Hércules. Recordad que cada vez que se le cortaba una cabeza otra la sustituía. En el caso de Ghidorah, su diseño también se acercaba a un dragón asiático al que le dieron origen extraterrestre. De nuevo, la dirección recaía en Ishirô Honda. Además, se recuperaba a Akira Ifukube y al guionista Shin’ichi Sekizawa.

‘Godzilla contra Ghidorah’ es una de las cintas más curiosas del coloso nuclear. Es uno de los films con un híbrido de tramas más memorables del estudio nipón. Aquí se incluyen, nada más y nada menos, que a los tres icónicos colosos del estudio: Godzilla, Mothra y Ghidorah. Este último no hace acto de presencia hasta el tercer acto en una épica aparición.

Por otro lado, la cinta presenta una trama detectivesca con princesa incluida. Por si fuera poco, se suman varios intentos de asesinatos y la presencia de las Shobijin, las guardianes de Mothra (tercera aparición en la saga). Todo esto dota a la película de un aspecto mágico. No obstante, cualquier lector diría que con todos estos elementos el film estaría condenado a un desbarajuste narrativo… Sorprendentemente no es así y el film de Honda es uno de los más entretenidos y memorables de la era Showa. En consecuencia, se mantiene estupendamente gracias el enorme tino narrativo de Honda. También destaca por su loable casting con el regreso de Hiroshi Koizume, interpretando al mismo personaje que en ‘Godzilla contra Mothra’.

Por supuesto, resaltar el entregadísimo departamento de efectos especiales liderado por Eiji Tsuburaya. Hasta ese momento, esta cinta fue la más complicada del estudio, especialmente por la gran cantidad de titiriteros empleados para controlar a Mothra, Rodan y Ghidorah, sobre todo a este último. Al final, todo el trabajo de producción otorga una enorme verosimilitud a estos personajes. Aquí hay que destacar a Haruo Nakajima. Este actor llevaba desde 1954 metido en la piel del coloso atómico y lo seguirá haciendo hasta la última entrega de la era Showa.

A destacar también la memorable música de Akira Ifukube. En este film presentó uno de los temas que rivalizaría con el mítico “Godzilla’s March” dentro de la propia saga. Me refiero al tema de Ghidorah, un tema terrorífico y escrito exclusivamente para metales. En su “simpleza” reflejaba el poder del dragón cósmico.

Respecto al guión de Shin’ichi Sekizawa decir que sostiene la trama detectivesca con la concerniente al monstruo estelar. También logra mantener las apariciones del resto de monstruos y su posterior enfrentamiento. Además aporta cierto despliegue humorístico, pero sin llegar a escorarse hasta extremos de la comedia, tal y como sucedería en otras producciones. Este toque de humor permite un equilibrio con el terror de las apariciones de los monstruos.

Si bien es cierto que ‘Godzilla contra Ghidorah’ sería superada a posteriori por otros de los films del estudio, no se le puede negar la memorabilidad que le supieron imprimir sus responsables. Además, fue a partir de este film que Godzilla se convertiría en el héroe de Japón para el resto de la etapa Showa.

En conclusión.
Termino esta crítica de Godzilla contra Ghidorah, el dragón de tres cabezas. Esta es una de las entregas más divertidas y memorables del estudio nipón. Ishirô Honda lo dio todo en uno de los films más complicados desde un punto de vista técnico. En definitiva, otra recomendable entrega para los fans del personaje y del género.

Tráiler de Godzilla contra Ghidorah, el dragón de tres cabezas