Enfrentados
Comparte con tus amigos










Enviar

No corren buenos tiempos para el western (en términos taquilleros, claro está). El otrora género americano por excelencia ha quedado en el olvido, ya no se hacen grandes westerns como antes y cuando estos llegan a los cines, lo hacen sin el apoyo de las masas y con poca convicción por parte de las distribuidoras o directamente en DVD. ¿Qué ha pasado? ¿Acaso el público de hoy prefiere comedias acabadas en “movie” y films de superhéroes a películas del oeste de calidad? Parece que si. Será por ello que esta cinta no tuvo la repercusión mediática que merecía, ya que quizás si se hubiesen estrenado hace 20.30 años ahora estaríamos hablando de películas de referencia dentro del género. Bienvenidos a la crítica de Enfrentados.

Enfrentados

Crítica de Enfrentados.
La única forma de que pueda entender el por qué de que este western (y peliculón, digan lo que digan) haya sido ignorado de la forma en que lo ha sido es porque la gente ya no quiere pensar cuando va al cine, sólo busca el entretenimiento banal e inmediato. Ya en su momento esa delicia visual que fue ‘Zodiac’ (David Fincher, 2007) fue ignorada a diestro y siniestro (incluso en los Oscars), por ser un film que no daba nada mascado y no tenía un final propiamente dicho. Este olvido también le tocó a este brutal western con unos magníficos Liam Neeson y Pierce Brosnan. Ambos actores interpretan a dos hombres de diferentes bandos y personalidades. Dos hombres que se ven enfrentados por unos terribles hechos del pasado, hechos que acontecieron en Seraphim Falls (título original del film) que en España “mutó” por el más explicito de ‘Enfrentados’, porque aquí somos así de chulos.

La cinta empieza como un rayo, y en menos de media hora ya tenemos a Gideon (Brosnan) herido de bala, en clara desventaja de 4 contra 1, huyendo bajo la nieve, sin caballo, ni agua, desangrándose y sólo armado con su astucia (y un machete descomunal). Las razones por las que es perseguido de esta forma tan bestial las desconocemos… pero no auguran nada bueno si uno ve la rabia que destilan los ojos de Carver (Neeson) que se ha marcado como objetivo la caza de Gideon. Eso sí, lo quiere vivo, sólo él tiene reservado para sí el derecho de mandar a Gideon al valle de los muertos.

Enfrentados

Una de las peculiaridades de ‘Enfrentados’ reside en que cada una de sus escenas y personajes tiene una clara misión y esta es la de hacer avanzar el relato. Hay en el film momentos en que parece que el duelo Carver Vs Gideon va a llegar a su fin, pero cuando menos lo espera el espectador, el director da una vuelta de tuerca al asunto y se saca de la manga una serie de personajes (perfectamente insertados en el guión) que hacen a la trama coger el empujón de oxigeno que necesitaba para seguir avanzado, y que hacen de este film una experiencia mucho mas gratificante de la que uno esperaba encontrarse. El mérito del interés que despierta el film está dividido a partes iguales en su director y co-guionista (hizo su debut cinematográfico con este film) y en su perfecto reparto de actores, porque sin un reparto de la calidad de este, poco o nada podrían brillar las buenas intenciones tras la cámara de David Von Ancken.

La palma del reparto del film se la llevan (y de largo…) Brosnan y Neeson. El primero componiendo un personaje lleno de matices, un superviviente nato, una bestia parda e imparable de matar. Brosnan es como Michael Douglas o Michael Caine: cuanto más sucio, avejentado y cabronazo sea su personaje… más brilla en su interpretación, y aquí se puede decir que llevó a cabo una de sus mejores actuaciones. En el otro lado del espectro se sitúa Neeson, un actorazo que con los años ha ganado (aún) más en presencia física en la escena, y aquí con poco insufla una vida, rabia y odio a su personaje (características que son visibles para el espectador desde el primer momento) que hace que el duelo que llevan a cabo ambos protagonistas en la pantalla gane muchísimo más en interés. Pero no hay que desmerecer ni muchísimo menos, las geniales aportaciones secundarias de Tom Noonan, Michael Wincott (estos dos como parte de los mercenarios que contrata Carver para cazar a Gideon), Xander Berkley y las apariciones finales de Wes Studi y Anjelica Huston.

Sobre la dirección de Von Hacken comentar que es una dirección clásica, se nota en ella su admiración por los viejos westerns y la dilatada trayectoria televisiva que llevaba a sus espaldas. Apoyado todo ello en una espectacular fotografía del excelente (y legendario) John Toll que pasa de la nieve al desierto para finalmente acabar achicharrándose a pleno sol. La música de Harry Gregson-Williams no desentona con el tono sombrío del film y su montaje hace ganar muchos puntos al conjunto, mezclando perfectamente, acción/persecución con suspense e incluso drama humano.

Por último, habrá quien le ponga “peros” a su sobrenatural y metafísico acto final, que puede poner de los nervios a aquellos que esperaban ver un enfrentamiento físico, vamos un duelo a muerte bajo el sonido del repique de campanas como los de la vieja usanza. En cambio, asistimos a una alegoría (casi bíblica) sobre el hombre y su deshumanización, de la que se encargan las fantasmales apariciones de los personajes del Indio (Studi) y la comerciante (Huston). Si, también a mi me pilló eso con la guardia bajada, pero haz memoria y seguro que recuerdas a ‘Infierno de cobardes’ (Clint Eastwood, 1973) oEl jinete pálido (Clint Eastwood, 1985) como dos peliculones, pues aquí dos tazas de lo mismo.

Enfrentados

En resumidas cuentas. 
Un western notable que insufló vida a un género que se muere. Un film que homenajea y rinde tributo a grandes joyas pasadas del género. Una película que contó con una dirección plena de brío por parte de su debutante director y un reparto grandioso de actores. Queremos más como este, por favor.

La escena: Gideon saliendo de dentro de un caballo. Sobran más palabras.
La secuencia: El acoso y derribo inicial que Carver y su grupo lleva a cabo sobre Gideon.

Frase memorable:
“Alabado sea el Señor, mi fuerza. El adiestra mis dedos para luchar. Y mis manos para la guerra” (Gideon).