En el ojo de la tormenta
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Con el verano 2014 entrando en su recta final, WB nos trajo una película que pretendía refrescarnos con mucha agua… Ha llegado la hora de subirnos al Titus, empezar a perseguir tornados y meternos de lleno en el interior de… ‘En el ojo de la tormenta’.

“Estamos en el ojo de la tormenta”.-Pete.

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Crítica de En el ojo de la tormenta

‘En el ojo de la tormenta’ es una película de desastres/catástrofes bastante típica y tópica, tanto en planteamiento como en personajes. Además, en mi parecer, el recuerdo ya un tanto lejano de ‘Twister’ (imposible no citar en esta reseña el film de Jan de Bont del año 1996) con sus vacas voladoras pero con mejores intérpretes no le hizo ningún bien a esta propuesta de Steven Quale… y es que está bien ver tornados (algunos pelín “cantosos”) pero nunca hay que descuidar la labor actoral si no quieres que el producto final termine por resentirse siendo tragado por el propio tornado… que es precisamente lo que pasó aquí.

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En pantalla tenemos un film que sigue casi paso a paso “el manual del cine de catástrofes”, esto es: ir presentando previamente uno por uno a los personajes de la historia para que empaticemos con ellos y nos importe su destino, o ir conociendo la zona del futuro desastre… Lo que pasa es que, por ejemplo, los personajes escogidos están ya muy trillados (el equipo de cazatornados con sus discusiones internas, el típico adolescente que está enamorado de la chica de su clase y no se atreve a decírselo, su hermano que le incita a que le pida salir, el padre que ha perdido comunicación con los hijos, los chalados/payasos de turno… incluso tenemos también al pobre abuelito que vive con su perro), y la verdad, para ser honestos, las interpretaciones no son de Oscar y algunos personajes causan bastante irritación (me refiero a los chalados que se me hicieron insoportables y que estaba deseando que se los tragara el tornado). Por si lo anterior no fuera suficiente, casi todos los protagonistas presentan también una típica y esperada “evolución” a lo largo del film, lo cual desde luego ya no sorprende a los que, como diría el mítico Luis Aragonés, “tenemos el culo pelado”.

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Ahora bien, no todo es típico y tópico en ‘El ojo de la tormenta’. Existe una cierta “novedad”. Esa “novedad” consiste en que muchos minutos de la película fueron grabados siguiendo la moda de la “cámara en mano”, es decir, el director se las apañó para que a lo largo del metraje casi siempre hubiera algún personaje grabando lo que pasaba, y cuando esto no sucedía estaban las cámaras de seguridad, las videocámaras fijas e incluso las cámaras de las televisiones locales o los móviles de los protagonistas. ¿Novedad? Pues bueno, si… pero no tanta porque ya es un efecto visto en bastantes cintas como Rec’, ‘MonstruosooChronicle, por citar algunas… En cualquier caso, resulta bastante curioso ver un film de tornados de esta manera.

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Entrando en la labor interpretativa, y por destacar a algunos intérpretes que le pusieron mayor interés y entusiasmo en sacar a sus personajes adelante, puedo citaros a Sarah Wayne Callies, Matt Walsh y Richard Armitage.
Sarah Wayne Callies da vida a Allison, la meteoróloga del grupo de cazatornados, una especialista que se basa más en los datos que en su instinto. Como jefe tuvo a Matt Walsh (Pete, en el film) que tiene un carácter un tanto complicado porque sobre sus espaldas va todo el peso de la financiación del grupo. Y, finalmente, como último intérprete destacado encontramos a Richard Armitage que se mete sus buenas dosis de “entusiasmo” entre la tempestad buscando y ayudando a la gente, especialmente a sus dos hijos adolescentes… Del resto del reparto poco que comentar, ejecutaron sus roles con mayor o peor fortuna y punto. Desde luego todos sabían que aquí lo importante iban a ser los tornados…

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Y bueno, los tornados y sus efectos justo es decir que están más o menos logrados: los hay tremendamente espectaculares que no dejan títere con cabeza arrancando casas de sus cimientos y poniendo “en órbita” toda clase de maquinaria pesada (atención a un tornado que es especialmente tremebundo…), y también los hay pelín cantosos.
Al respecto de los efectos de su paso ninguna queja, la destrucción está bastante lograda viendo árboles arrancados, casas derruidas, coches volcados, gente huyendo a toda prisa, lluvia por un tubo… En este sentido, parece que los 50 millones de presupuesto fueron más o menos aprovechados.

Atención especial a los efectos de sonido que resultan sobresalientes, especialmente los graves, que te hacen sentir apabullado. Esta película vista en formato doméstico con un buen equipo de sonido debe ser la caña con un subwoofer que seguramente hará temblar el salón.

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En conclusión.
Finalizo esta crítica de En el ojo de la tormenta, un film que destaca por sus efectos visuales y sonoros, dejando la labor de los actores en un completo segundo plano. Si sólo buscas pasar un rato viendo destrucción y desconectando el cerebro, a la vez que te refrescas con las tormentas de este film en un caluroso verano, entonces échale un vistazo. Si por el contrario buscas una película más elaborada y trabajada en todos sus aspectos, entonces, elige otras propuestas.

Curiosidad.
El público general pudo disfrutar de pases especiales en Madrid y Barcelona para ver este film como si estuvieran “en el ojo de la tormenta”. Para ello, y por tiempo limitado (2 semanas), en los cines Cinesa Méndez Álvaro (Sala 16): C/Acanto, 2. 28045 Madrid, y Cinesa Diagonal Mar (Sala 9): C.C Diagonal Mar – Av. Diagonal, 3 08019 Barcelona, se contó con un sistema especial de ventilación y nebulizador que iban sincronizados con los efectos especiales de la película. Además, para hacer la experiencia más impactante, las salas fueron equipadas con la tecnología de audio Dolby Atmos.

Tráiler de En el ojo de la tormenta