El silencio de la sospecha
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Un policía que “fue invitado” a abandonar el cuerpo con deshonor, una femme fatale con un poder de seducción irresistible, una esposa resentida, un inspector al estilo de los viejos sabuesos y un doble homicidio con muchos sospechosos potenciales. Esta telaraña de personajes y el crimen citado, se dan la mano para tejer ‘El silencio de la sospecha’.

“Usted es testigo”. (Aaron).

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Valoración: (Juego de Engaños).
Viendo la notable factura de cine negro, y su magistral uso de los “lugares comunes” del thriller de suspense con su inevitable toque erótico tan en uso en los 80s y 90s, cuesta entender como Simon Moore (director y guionista que luego se encargaría del libreto de otro film a reivindicar como ‘Rápida & Mortal’) sólo volviera a dirigir en ‘Up on the Roof’ que (según IMDB) la vieron sus familiares y cuatro amigos que pasaban por allí…

Llegué a saber de ‘El silencio de la sospecha’ cuando la vi en DVD dentro de un catálogo de pelis semi-desconocidas de los 90s. Si finalmente la compré en una tienda de segunda mano (sin saber nada más de ella) fue sobre todo por el imponente nombre de Liam Neeson en su carátula, y la siguiente advertencia de la contraportada: “Uno de los mejores thrillers de los 90s”. Tan atrevida advertencia me llevó a comprar el film sin dudarlo, y verlo esa misma noche. Y, a decir verdad, creo que cumple con lo que vende, eso sí, sabiendo de antemano que estamos ante una cinta modesta, que apuesta por un estilo típico de los largometrajes de aquellos años (los 80s y 90s) como ‘Instinto básico’, ‘El especialista’, ‘Atracción fatal’, ‘Jaque al asesino’… o anteriormente ‘Fuego en el cuerpo’ o ‘El honor de los Prizzi’… Si no se es fan o aquellos films no gustaron, entonces, ‘El silencio de la sospecha’ tampoco lo hará. Esto por delante.

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Puede que uno de los motivos por los cuales esta sea una película más bien olvidada sea que no contó con el tirón de una estrella mundial masculina/femenina como las anteriormente citadas, ya que Neeson aún estaba lejos del status que ostenta hoy en día e incluso también lejos de sus mejores días, puesto que venía de estar debajo de las vendas de ‘Darkman’, y unos años antes se dejó ver como parte del reparto en la entrega final de Harry Callaham titulada ‘La lista negra’ o en ‘Réquiem por los que van a morir’ (protagonizada por Mickey Rourke). No sería hasta 1993 que Neeson viviría un éxito con mayúsculas con su inolvidable papel en “otra lista”, ‘La lista de Schindler’.
Como digo, personalmente achaco su escasa resonancia a esa falta de un gran nombre que vendiera la película, pero eso no es óbice para que este film compita con aquellas e incluso supere a muchas de ellas, partiendo ¡cómo no! desde la premisa argumental más típica posible del cine negro y de investigadores privados (ver ‘Chinatown’) y tomando un camino plagado de engaños, pequeñas pistas, unas cuantas muertes, y un clímax final repleto de tensión culminado con un último plano sencillamente memorable antes del fundido a negro y los créditos… plano que por supuesto no destriparé, y que escenifica a la perfección la personalidad del personaje en cuestión.

Antes, Simon Moore presenta un hábil juego de la regla de la doble “WW” en inglés y que en español vendría a ser algo así como: “¿quién es el asesino?” y “¿por qué?” Una regla Claramente heredada de Agatha Christie que como todo film de este tipo debe de contar con la inestimable suspensión de la credulidad del espectador, puesto que parte de los actores juegan deliberadamente con sus interpretaciones para fingir ser quienes no son… Es por ello que algunos vayan a calificar a la cinta de engañosa o tramposa, siendo esto un completo error de compresión, ya que sin esas licencias interpretativas no habría sitio para el suspense y la tensión constante que propone la trama y su director. Y hasta aquí conviene que cuente sobre el argumento del film y sus intenciones, para evitar que el espectador vaya a ver la cinta demasiado a la defensiva y pierda la esencia de no saber qué ocurrirá en los ajustados y magníficos noventa minutos de duración del largometraje. Así que, directamente pasamos a los actores.

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El actor principal es Liam Neeson, por supuesto, quien sencillamente lo borda como un detective que se puede decir ha tocado fondo con todo merecimiento gracias a su irremediable problema con las mujeres. Incapaz de no correr ante cualquier falda que se le ponga por delante, Tony Aaron es un tipo caído en desgracia, que tiene su coche a punto de embargo, duerme en su propio despacho (del cual tiene pendientes unos cuantos meses de alquiler) y por si todo esto no fuera poco, Dios le seguirá apretando el nudo de la corbata un poco más cuando ante sus ojos aparezca asesinado un pintor venido de América, y a su lado, su propia esposa, la cual forma parte de los tejemanejes de Aaron. Grandísimo papel el que se marca Neeson. Mención especial a como agita su mechero antes de encender cada cigarrillo, porque esos momentos son oro puro.

Otro que no le anda a la zaga es el actor de carácter británico Kenneth Cranham (Frank), visto por ejemplo en ‘Snatch: Cerdos y Diamantes’ o ‘Layer Cake’. Un hombre que nació para papeles de tipo duro, y que aquí da vida al único amigo que Aaron tiene en el mundo. Lástima para él que sea un inspector de la policía local, y que tenga que tomar cartas en el asunto cuando el doble asesinato apunta al propio Aaron, puesto que Frank, es además de un amigo leal, un auténtico “perro callejero” que se las sabe todas, y no parará de investigar hasta dar con la verdad a cualquier precio.

Y ojo, a la sensual y tremendamente atrayente labor de Laura San Giacomo (Angeline) como la tercera de este triangulo imposible. Ella es junto al detective privado una de las grandes sospechosas del crimen… aunque ella diga tener una coartada infalible. Imposible no verse en el pellejo de Aaron y caer rendido a los encantos del Angeline.
Y como en toda peli de investigadores privados, no puede faltar el tipo que odia a muerte al protagonista, y que finalmente tendrá un cara a cara con este en algún momento del metraje, y ese es: Malcolm Storry (Waterson), compañero del poli que resultó muerto por culpa de Aaron y que desde aquella noche se la tiene jurada. Puro odio irradia la interpretación del tal Storry que no para de lanzar puyas al personaje de Neeson en cuanto tiene ocasión y de regodearse de sus desgracias.

También se dejan ver por el film, aunque más brevemente: Maggie Oneill (Hazel), “la parienta” de Aaron, la cual tendrá un trágico final que desencadenará la trama, y cuyo nombre ya avanzaba tragedias en los minutos iniciales del film. Michael Almax (Stasio), el pintor viejales que acude al detective para poner fin sin quebraderos de cabeza a un matrimonio fachada, para poder casarse con su amante. Y, Alphonsia Emmanuel (Selina Stasio), la sufrida y cornuda esposa, que encima tendrá que ver como después de muerto su marido sigue dándole disgustos al no citarla como parte de la herencia.

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En resumidas cuentas:
‘El silencio de la sospecha’ es una excelsa pieza de género negro tan british y al mismo tiempo tan americanizada. Bebe de los grandes clásicos a los cuales homenajea con su retahíla de “lugares comunes” y personajes habituales. Sus actores rayan a gran nivel. La ambientación pone rápidamente en situación y su música embelesa tanto o más que sus imágenes. Decididamente recomendada para fans de las cintas de detectives acabados y cine policial de la vieja escuela.

El plano: Su instante final, sencillamente perfecto, y que resume en una imagen lo que es el personaje que acaba ganando la partida… aunque a un precio mayor del esperado.
La escena: La que escenifica por primera vez como Aaron monta sus farsas de adulterios (atención al ritual que luego se repetirá en varias ocasiones, hasta que ocurra el horrible asesinato).
La secuencia: La de un desesperadísimo Frank en casa de Angeline buscando la pista principal que desvelará la verdad sobre el verdadero asesino.