El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo
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La primera vez que leí ‘El Señor de los Anillos’ quedé cautivado por su fuerza narrativa y la épica que desprendía. La complejidad de la obra de J.R.R.Tolkien me apabulló de tal forma que jamás pensé que pudiera adaptarse a la gran pantalla. Se intentó por primera vez a mediados de los años cincuenta, pero los cambios argumentales indignaron al autor, quien no dio el visto bueno. También hubo un proyecto de Stanley Kubric con los Beatles como actores de reparto que afortunadamente nunca se llevó a cabo. Pero finalmente, tras un sinfín de peripecias que a punto estuvieron de dar al traste con el proyecto, el director neozelandés Peter Jackson se encargó de plasmar la obra magna de Tolkien en forma de trilogía. Tres películas que conforman un espectáculo visual y épico como pocas veces se ha visto. Hoy repasamos ‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo’.

“Un Anillo para gobernarlos a todos, un Anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos, y atarlos en las… Tinieblas.
Éste es el Anillo Único, forjado por el Señor Oscuro Sauron, en los fuegos del Monte del Destino; arrebatado por Isildur, de las mismas manos de Sauron
“.–Gandalf.

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Crítica de El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo.
Cuando Tolkien escribió ‘El Señor de los Anillos’ decidió dividirlo en tres libros para estructurar mejor la historia que se narraba. Peter Jackson respetó esta división y rodó la historia en tres películas, cada una de las cuales se corresponde con uno de los tres libros. La primera, que es la que nos ocupa, es ‘La Comunidad del Anillo’ y muestra el redescubrimiento del Anillo Único y los esfuerzos iniciales para evitar que caiga de nuevo en manos de Sauron. Quien no haya leído el libro y no sepa nada acerca de ese anillo no tiene por qué preocuparse: al principio de la película se narran con una voz en off los orígenes de tan poderoso objeto. Personalmente creo que hubiera sido más coherente que fuera el propio Gandalf el que contara esos orígenes a Frodo, pero el cine actual muestra demasiada tendencia a este tipo de conceptos.

En esta primera película se nos presenta a los personajes que nos acompañarán a lo largo de las tres películas y el mcguffin de la historia, que no es otro que el Anillo Único. Peter Jackson realiza una labor impecable, y resuelve con maestría los problemas que cabría esperar en una película como esta, aunque en algunas escenas hay cierta caída de ritmo. No obstante no hay que olvidar que estamos ante una adaptación. Es decir, una obra como la que nos ocupa tenía que ser recortada sí o sí. De lo contrario hubiera resultado imposible realizar este monumental trabajo. La buena noticia es que, al contrario de lo que ocurre en películas como Dune‘, la adaptación realizada se puede considerar como muy buena y es factible pensar que contenta a la mayoría de público. No obstante, es irremediable lamentar la total omisión de personajes como Tom Bombadil y seguro que algunas de las licencias narrativas que se han tomado no gustarán a los fans más exigentes.

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Quizás la mayor dificultad a la hora de enfrentarse a este proyecto reside en que el libro original basa gran parte de su encanto en la creación de submundos míticos y una compleja relación entre los diferentes personajes. Eso sin olvidar que Tolkien nos lo da todo sin masticar, lo cual implica un proceso lento y progresivo a lo largo del libro. Eso, en una película, es virtualmente imposible que se de.

Es interesante recordar que este faraónico proyecto estuvo a punto de no realizarse. En un principio la encargada de filmarlo iba a ser Miramax, pero el guión que presentaron Peter Jackson y su mujer Fran Walsh requería que se hicieran dos películas. La compañía pretendía embutir todo en una de sola, así que fue desestimado. Después de eso presentaron el proyecto a New Line Cinema, y tras muchas conversaciones se decidió que se realizarían tres películas, así que el guión se rescribió con la ayuda de Philippa Boyens. Y bueno, sin duda fue un gran acierto montar paralelamente las versiones extendidas de cada película con metraje extra. Es altamente recomendable visionarlas para poder descubrir detalles que en la versión comercial no pudimos ver.

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El reparto está francamente acertado, con actores que todos conocemos y que aquí sacan lo mejor de si mismos. La interpretación de Elijah Wood refleja mediante una creíble y cautivadora ingenuidad la pesada carga que soporta Frodo y, si me permitís la coña, sólo Torrebruno habría quedado tan bien como hobbit. Ian McKellen, usando su amplia experiencia en teatro, imprime en Gandalf un aspecto místico, solemne y sentimental que es simple y llanamente magistral. El personaje de Sam, interpretado por Sean Astin, se resiente en ocasiones debido a que no nos muestran realmente a un siervo de Frodo, sino más bien a un amigo “demasiado amigo”. Y especialmente acertada me parece la elección del gran Cristopher Lee para el papel de Saruman, que aporta años de tablas en el género de terror para moldear un personaje inquietante y oscuro. Quizás a priori el personaje más complicado de interpretar era el de Trancos, que recae en las espaldas de Viggo Mortensen. Pero aunque para mi gusto el personaje hubiera requerido un poco más de verosimlitud, creo que realiza una labor más que correcta a la que se pueden achacar muy pocos fallos. Con Boromir, Sean Bean demuestra una vez más que los personajes buenos con tintes de malo se le dan pero que muy bien.

Nueve compañeros. Sea así. ¡Seréis la Compañía del Anillo!“.–Elrond.

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Finalmente no quisiera olvidarme de los elfos, tres de ellos principalmente. Cate Blanchett nos presenta con Galadriel a una poderosa hechicera ante la que me quito el sombrero, porque el magnetismo y la presencia mayestática con que dota al personaje elimina cualquier crítica que pudiera hacerle. Liv Tyler borda el papel de Arwen, una princesa elfa dulce pero a la vez dura, aunque debo hacer notar que su protagonismo en el libro era menor del que tiene en la película y a veces ese dulzor se vuelve almibarada. Y finalmente imposible pasar por alto el trabajo de Hugo Weaving, el inolvidable agente Smith de ‘Matrix’. Creo poder afirmar que estos tres actores son lo más parecido a un elfo inmortal que se podía encontrar. El cuarto en discordia es Orlando Bloom, que interpreta a Legolas, un elfo del bosque excesivamente fardón, algo que en las siguientes películas se acentuará de forma preocupante. Ah, ¡me olvidaba del enano! John Rhys-Davies, el inolvidable amigo árabe de Indiana Jones, está un pelín desaprovechado aunque realiza correctamente su papel.

En la película hay otros personajes de los que no quisiera olvidarme. Por una banda tenemos a Gollum, interpretado con maestría por Andy Serkis, y que en esta primera película no está demasiado presente por razones arguméntales. Interesante resaltar que en un principio este personaje iba a ser completamente digital. Pero Jackson quedó tan impresionado por la gestualidad de Serkis que le propuso interpretar a la criatura y digitalizar sus gestos mediante captura de movimiento. El resultado es francamente impecable, y aunque técnicamente se pueda notar que no es real, la gestualidad del personaje lo compensa en gran medida. Y por otra parte tenemos a los Nazgul, que pese a no mostrar rostro cumplen su cometido con creces, mostrando la mano de un ser demoníaco al que sólo vemos en el prólogo de la película. No sería justo despachar este apartado sin recordar a los extras que se encargan de dar vida a los habitantes que pueblan la Tierra Media, desde hobbits hasta hombres, pasando por los orcos y los Uruk-Hai de Saruman.

“Hasta el ser mas insignificante puede cambiar el rumbo del futuro”.–Galadriel.

Galadriel

Si hay algo que resalta en esta película son los escenarios naturales y los decorados en los que la historia va teniendo lugar. Para lo primero Jackson contó con los parajes salvajes e inhóspitos que ofrece Nueva Zelanda. Para lo segundo se realizó una intensa labor para recrear la Comarca, el hogar de los hobbits, la población elfa de Rivendel o las majestuosas minas de Moria. Un trabajo de producción tan inmenso y minucioso que es necesario verlo para creerlo, lo mismo que la labor de vestuario y el diseño de armaduras y demás complementos. No en vano muchas de las armas y trajes diseñados han acabado en exposiciones itinerantes para que todos puedan observar en primera persona su bella factura.

La banda sonora que nos acompaña durante toda la aventura corre a cargo de Howard Shore, que ya había trabajado en películas como El silencio de los corderoso ‘El aviador’. Pese a que se oyen voces que claman en contra o la califican de mediocre, creo que algunos de los temas que acompañan la película son sublimes. Unos más que otros, qué duda cabe, pero en general es una de las bandas sonoras que pasarán a la historia.

“¡Soy siervo del Fuego Secreto, administrador de la Llama de Anor! ¡Tu Fuego Oscuro es en vano, Llama de Udûn! ¡Regresa a la Sombra! ¡No puedes pasar!”.–Gandalf.

Gandalf

Conclusión.
Realizar este proyecto requería no sólo habilidad sino valor. El motivo es que la obra de Tolkien arrastra legiones de freaks, muchos de los cuales han convertido su afición en religión. Y la verdad es que, aunque gran parte del público ni siquiera ha leído el libro, los recortes y los cambios arguméntales son algo que a los fans no les suele gustar un pelo. Es por ello que hemos de mirar esta película desde ambos lados. Por una banda es una adaptación bastante fiel que contentará sin duda a todo aquel que busque aventuras épicas. Pero también se han tomado cierto número de licencias al realizar dicha adaptación y se han omitido pasajes emblemáticos del libro, algo que decepcionará a más de uno. Asimismo se sustituye la poesía que rezuma del libro por casi continuas escenas de acción que sin duda harán las delicias de quien pretenda pasar un buen rato.
Se suele decir que nunca llueve a gusto de todos, y creo que en este caso el refrán viene al pelo. Pero creo sinceramente que cuando uno se sienta a ver ‘La Comunidad del Anillo’ ha de dejar de banda esos detalles y hacerlo sin prejuicios. Basta con escoger tu sillón favorito y disfrutar de un espectáculo épico que asombra en cada uno de los detalles que lo componen. Si no es una obra maestra le fata muy poco, pero sí que es una grandísima película y si no la recomendara en esta crítica de El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo, no podría volver a mirarme en el espejo.