El precio del dinero
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Una vez Al Pacino dijo que cuanto peor era el guión más dinero le ofrecían, y por hacer 88 minutos le pagaron más de ocho millones de $. Michael Caine no disimuló nunca queTiburón, la venganza era uno de los peores bodrios de su carrera, pero que la casa que se compró con el dinero que cobró por hacerla era preciosa. Paul Newman no sabía dónde meter la cabeza cada vez que emitían en la televisión ‘El Cáliz de plata’.
Estos tres actores, cometieron errores y lo admitieron, o pagaron por ello. Incluso uno de ellos, cometió el mismo error varias veces. Y son esos errores, voluntarios o no, los que repasaremos en los dos próximos artículos especiales de ‘Hollywood Confidencial’. En ellos recuperaremos de la filmografía de diez intérpretes de prestigio una retahíla de bodrios que harán sonrojar al más pintado. Es tiempo de valorar El precio del dinero.

Este articulo especial está patrocinado por Jack Palance, y su antológica recreación del Che Guevara, en la descomunal parodia involuntaria, ‘Che!’ (1969).

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Antes de entrar en materia, lanzamos un aviso al lector, el siguiente ranking no debe tomarse en serio bajo ningún concepto, y la intención del mismo es la de entretener repasando las filmografías de grandes actrices y actores que, como todo ser humano que se precie, se equivocaron en sus elecciones. Tanto el redactor, como el equipo de Cineycine, aconsejan encarecidamente que no se tome en serio lo escrito a continuación. Y si, como un artículo en clave de humor escrito con la única intención de hacer pasar al lector un rato ameno durante su lectura.

Hoy, vamos con las cinco últimas posiciones de este ranking del “poderoso caballero Don dinero”. Quedan para la próxima semana las cinco primeras posiciones… ¡emoción, intriga… dolor de barriga! Entramos ya en batalla…

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10º.-Michelle Pfeiffer (Cantando, cantando… acabé desafinando).
Porque los comienzos nunca son fáciles, antes de protagonizar cintas como Batman vuelve o ‘Las amistades peligrosas’, Michelle Pfeiffer casi se deja la garganta desafinando como una posesa, y bailando todo lo desincronizada que podía en ‘Grease 2’ (1982), la fallida y muy prescindible secuela del éxito musical de taquilla protagonizado por John Travolta y Olivia Newton-John en 1978.

Esta continuación vino firmada por Patricia Birch, la cual y tras el tremebundo tortazo de la cinta, desapareció del mapa para siempre. El guión de esta secuela, se limita a copiar las situaciones del original, cambiando las canciones y los actores protagonistas.
La pobre Michelle es quien peor parada sale del envite. Cuando le toca cantar deja bien patente que se saltó a la torera las clases de canto y preparación de las coreografías durante la pre-producción, y aún hoy cabe preguntarse qué le vieron para ser la seleccionada como protagonista de este film, porque lo que es voz y talento para el baile (lo cual queda más que patente en Scarface) no tiene, algo de lo que ella misma es consciente, y viendo la cinta queda más qué claro… Cuando vemos como la Pfeiffer intenta, siempre que puede, confundirse con el grupo buscando un lugar seguro donde no llamar la atención.
Este film, no estaría en esta lista, si no fuera precisamente porque Pfeiffer luego se convertiría en una estrella absoluta del séptimo arte. Y una actriz con mayúsculas. Lo cual tiene mérito, cuando tú primera película esta tan rematadamente mala, y cuando tú interpretación en la misma es tan fallida.

Conclusión: Décimo puesto para la imberbe Pfeiffer, y gracias. Por esta vez, seremos benevolentes con su error de juventud ya que ella siempre podrá excusarse en aquello de: “Era joven y necesitaba el dinero”. Puedes ir en paz.

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9º.-Sean Connery (El “Vengador” de la tercera edad).
A quien no le valdría la excusa anterior es a Sean Connery porque con 68 años, que son los que se gastaba cuando firmó para ser el villano de ‘Los Vengadores’, uno ya va teniendo una noción, cuando menos básica, de lo que es nocivo para tu carrera y de lo que no.

Connery, ganador del Oscar al mejor actor secundario en 1987 por su magnífica labor en ‘Los Intocables de Elliot Ness’ (dirigida por el siempre poco valorado Brian De Palma) supo labrarse una carrera de alto nivel fuera de un personaje tan icónico como James Bond (algo de lo que no puede vanagloriarse Roger Moore, del cual hablaremos más tarde). Pero ello no fue óbice para que metiera la pata de vez en cuando, y en 1998, alcanzó su cenit, acompañando a Ralph Fiennes y Uma Thurman en la citada ‘Los Vengadores’, un varapalo de crítica y público, en donde Connery interpreta a un pérfido maloso con ínfulas de destructor del mundo. Un tipo que se hacía llamar Sir August de Wynter.
El film está firmado por Jeremiah S. Chechik (como muchos de los firmantes de los bodrios que pueblan este artículo nunca más se supo de su paradero), el tal Chechik venía de dirigir cintas como ‘¡Socorro! Ya es Navidad’ o ‘Diabólicas’ en donde Isabel Adjani y Sharon Stone se empeñan en matar mal matado a Chazz Palminteri, esposo en el film de la primera. Todavía no me explico cómo fue posible que un tipo con esos dos precedentes, sea elegido para dirigir un tercer film.
A Connery en este largometraje no le salva ni su eterna pose de escocés (falda incluida) curtido en mil batallas, y a pesar de que la cinta está rodada en los “Estudios Pinewood”, lugar donde se han filmado numerosas entregas de la saga Bond, Connery anda totalmente perdido por el film. Es harto conocido que, a pesar de ser un actor hecho a sí mismo que con los años fue mejorando interpretativamente, Connery tenía sus límites, y hacer de villano histriónico, o tomar prestados otros acentos que no fueran el suyo, no era algo que se le diera especialmente bien. Además, las escenas que le toca interpretar son todas archí-tópicas, incluso, no falta el momento clásico de todo maloso que se precie en los 80s y 90s, con Connery tocando el órgano o piano (táchese lo que proceda) como un poseso.

No contento con su avergonzada actuación en este film, Connery se enroló en otra película que acabó siendo un auténtico infierno profesional: ‘La Liga de los Hombres Extraordinarios’. De esta aventura salió tremendamente escaldado afirmado que el rodaje había sido la peor experiencia de su vida. Después rodó apenas dos largometrajes más, y se retiró del cine. No sin habernos dejado antes dos “joyitas” como también fueron en su tiempo: ‘Los Inmortales 2’, donde volvía de la muerte bajo un pretexto argumental tremendamente absurdo, o esa comedia imposible que es ‘Negocios de familia’, donde atención, Sean Connery era el padre de Dustin Hoffman y este a su vez el progenitor de Matthew Broderick, en el que quizás sea por derecho propio el lazo familiar más imposible de la historia del cine.

Conclusión: Por este tridente mágico, Connery se gana a pulso el noveno puesto. Y ni su título de Sir podrá borrar nunca su huella en dichas cintas.

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8º.-Harvey Keitel (Pequeño diablillo).
El octavo puesto lo merece, y bien merecido, Harvey Keitel, recordado por sus magníficas aportaciones en ‘Malas calles’, ‘Taxi Driver’ o ‘Teniente corrupto’, Keitel, llegó a un punto de su carrera en que comenzaba a ser demasiado viejo para papeles protagonistas o simplemente ya no lo llamaban tan asiduamente como antes para roles de reparto en producciones importantes, y por ello, un día se dijo a si mismo que no dudaría ni un segundo en aceptar todo guión que le llegara a las manos…

Y así fue como llevó a cabo su personalísimo y patético acercamiento al mismísimo Diablo (personaje ya interpretado con anterioridad y muchísimo más acierto por coetáneos como Robert De Niro, Jack Nicholson o Al Pacino) en ‘Little Nicky’, una ¿comedia? hecha a mayor gloria del casi siempre insoportable Adam Sandler, en la que es posiblemente su más abofeteable interpretación.
Keitel opta por exagerar los gestos al máximo, y con sus cuernitos de goma y cara de psicópata, da vida a uno de los más risibles Mefistófeles de la historia. Desconozco la cuantía del cheque que cobró por semejante ridículo, pero viendo el resultado, es seguro que no estuvo lo suficientemente bien pagado.

Pero ahí no acaba la cosa, porque para merecer un octavo puesto hacen falta más méritos; para ello, Keitel se dejó ver todo lo desganado que es posible interpretando casi al mismo personaje en dos films totalmente opuestos comoEl dragón rojo y las dos entregas de ‘La búsqueda’, donde incluso no dudada en recitar sus diálogos sentando en las escaleras de la calle. Además de la altamente deleznable y aburrida ‘Be Cool’ o la desgastada enésima secuela de ‘Los padres de ella’ titulada ‘Ahora los padres son ellos’.

Conclusión: Porque de nada te vale ser el alter-ego de Martin Scorsese en cintas como ‘Malas calles’ o ‘Taxi Driver’ si luego te prestas al escarnio público haciendo de monigote en una de Adam Sandler. Keitel tocó fondo, y el ocho es su lugar en el top.

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7º.-Forest Whitaker (El sicario batallitas).
Hasta el año 2000, la filmografía de Forest Whitaker navegaba entre sus apariciones como actor de reparto y algunos protagonistas bastante prometedores como ‘Bird’ de Clint Eastwood, pero de repente, el amigo del ojo juguetón se dejó engañar de mala manera por un tal Roger Cristian, y una estrella con especial olfato para los proyectos fallidos como John Travolta, el resultado fue ‘Campo de batalla: La tierra’.

Esta cinta fue una mezcla de ciencia ficción con alegato de clases sociales y razas, más maquillaje de rastafaris con insuficiencia respiratoria, ‘Campo de batalla: La tierra’ fue una tremenda calamidad de 44 millones de $ en donde el pobre Whitaker y Barry Peper le bailaron el agua a Travolta y a la iglesia de la Cienciología, que fueron los responsables de que semejante herejía visual viera la luz.
Por mucho que se le critique, Tom Cruise, tipo listo donde los haya, no quiso saber nada de tan demoniaco largometraje, aunque tampoco hizo nada para que Travolta desistiera en llevar a cabo esta eutanasia pública, es más, Travolta, no contento con ser el protagonista, productor e instigador del asunto, se permitió el lujo de reclutar a su mujer Kelly Preston para un papel en la cinta. Al final, tan insigne despiporre arrasó en los premios Razzie con todo merecimiento, y Whitaker pasó sus buenos años avergonzándose por haber formado parte de tan indigno espectáculo.

El tiempo pasó y no trató malamente a Whitaker que logró llevarse un merecido premio de la Academia al mejor actor por su eléctrica visión de un auto nombrado dictador en ‘El último rey de Escocia’. Eso sí, como el hombre siempre tropieza dos veces con misma piedra, Whitaker, se dejó llevar de mala manera en una de las más nerviosas y desesperantes interpretaciones vistas recientemente en Dueños de la calle’.

Conclusión: Porque tiene mucho mérito llamarte Forest (que traducido al español vendría a ser “bosque”) y tener un ojo nervioso, y encima llegar al estrellato, exculpamos al amigo Whitaker de la horca, y con unos azotes lo mandamos a casa, prohibiéndole terminantemente que vuelva a frecuentar tan malas compañías.

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6º.-Michael Caine (Navegando entre aguas y tierras peligrosas).
Pobre Michael Caine, y qué mal lo pasó durante la década de los 80s y 90s. Ya no podía ser el galán que era en los 60s, ni tampoco mantener en vigor su licencia de espía en la guerra fría que tanta fama le dio en los 70s, y por ello, su enorme talento tenía que arrastrarse en paupérrimas producciones de tres al cuarto como ‘El enjambre’ (1978) o la ya citadaTiburón, la venganza (1987) o directamente dejarse ver junto a otro que el tiempo trató muy malamente como Michael Keaton en ‘QuickSand’ (2003).
Pero antes de esta última y entre medias de vérselas con el escualo de goma de la secuela del mítico film de Steven Spielberg, Michael Caine vivió en sus carnes uno de los mayores y más injustos bochornos que un actor de talento puede sufrir: ser el odioso, mal teñido y dentudo villano del debut como director de ¡Steven Seagal!

‘En tierra peligrosa’, Caine da vida al magnate del petróleo, Michael Jennings, un auténtico cabronazo de dentadura prominente, que ya en un anuncio para TV con un pobre ciervo deja bien claro lo golpeable que podía ser. Pero a pesar de los intentos, en vano, de Caine por dar al público un villano de nivel, todo se va al traste por el intencionado (o no) maquillaje que le plantan a su personaje y por jugársela con el pelo embetunado… No solo eso, sino que estamos hablando de una peli de Steven Seagal, y todo el que haya visto más de una de las cintas de Seagal, sabe que el maloso de turno va a acabar muy mal parado cuando se cruce con Steven en el clímax final, y ya ni te digo, si encima Seagal co-escribe y dirige la historia, porque las maldades que se le pueden ocurrir a ese hombre prometen ser de aúpa.
Hay que admitir que Caine en 1992, año de estreno del film, lo estaba pasando muy mal, tanto económica como anímicamente, y no fue hasta que Jack Nicholson y Bob Rafelson lo reclutaron para ‘Sangre & Vino’ (1997) que recuperó las ganas por la interpretación.
Por ello, al estar pasándolo tan mal no dudó en decir SI cuando lo llamaron para ‘En tierra peligrosa’, en donde su labor básicamente es recitar unos diálogos (que son tan malos) que merecen ser recordados durante años, y que llegan al súmmum total de perlas/declaraciones encubiertas de amor incondicional que un villano le dedica al héroe de la función para describir lo duro que es tal personaje. Por no hablar del clímax final, que ya es el acabose… Tiene que ser muy duro (muy-muy duro) que un actor que puede estar perfectamente entre los 20 mejores de todos los tiempos, tenga que arrastrarse así para poder comer. Y más aun siendo un ganador de dos Oscar´s por sus magistrales interpretaciones en ‘Hannah y sus hermanas’ y ‘Las normas de la casa de la sidra’.

A Caine le salva que luego lo arreglaría con unas cuantas demostraciones del enorme talento interpretativo que atesora en ‘Shiner’, ‘La sentencia’, ‘El americano impasible’ o más recientemente, ‘Harry Brown’.

Conclusión: Aún y con todo, las llamas del clímax final de ‘En tierra peligrosa’ nunca se apagarán, porque ahí estarán Steven Seagal y las constantes reposiciones televisivas del film para recordarlo.

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Y hasta aquí hemos llegado hoy, os esperamos la próxima semana con la traca final de las cinco primeras posiciones de este ranking de este especial titulado El precio del dinero… ¡No faltéis!

Nota del redactor: Este artículo está basado en el mismo formato de humor y redacción ya llevada a cabo por Luis Miguel Carmona en su libro “¿Qué hace una estrella como yo en una película como esta?” .