Dos policías rebeldes 2
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2003 fue el año elegido por los rebeldes para volver. Mike Lowrey y Marcus Burnett o lo que es lo mismo Will Smith & Martin Lawrence se volvían a juntar para la secuela del éxito de 1995, Dos policías rebeldes‘. Dirigidos por la mano maestra de Michael Bay y confirmando el nacimiento del cine de acción de nuevo auge: la era de lo artesanal había muerto, el ordenador y los cables eran los reyes y ‘Dos Policías Rebeldes 2’ uno de sus máximos estandartes.

“Cabalgamos Juntos. Morimos Juntos. Rebeldes para siempre” (Mike Lowrey)

Dos Policias Rebeldes

Crítica de Dos policías rebeldes 2

El éxito inesperado de Dos policías rebeldes(1995) catapultó a la fama a su trío de ases: Will Smith se alzó como una de las estrellas más taquilleras de Hollywood protagonizando cintas del calibre de Independence Day(Roland Emmerich, 1996),Men In Black(Barry Sonnenfeld, 1997), ‘Enemigo público’ (Tony Scott, 1998) o ‘Wild Wild West’ ((Barry Sonnenfeld, 1999). Martin Lawrence, por su parte, se consagró como el nuevo Eddie Murphy, incluso se permitió el lujo de copiar su modus operandis para la comedia, mutándose en una obesa señora mayor en la saga de humor, ‘Esta abuela es un peligro’ (Raja Gosnell, 2000). Y, por último, Michael Bay, el director del evento que se convirtió en todo un referente del Cine de Serie A y creador de un personal y (todo hay que decirlo) novedoso estilo de ver y hacer películas. Bay, mal que les pese a muchos, fue el firmante y creador de films imprescindibles de los 90 y del nuevo siglo: la descomunal cinta de acción La roca (1999 y aún hoy su mejor film), la catastrofistaArmageddon(1998), el drama de guerra ‘Pearl Harbor’ (2001, quizás su film más impersonal, no había forma de meter una persecución en autopista y que la cosa colara), todos estos films fueron producidos por su media naranja en la industria, Jerry Bruckheimer, el único que confió en él cuando Don Simpson se empecinó en despedirlo durante todo el rodaje de ‘Dos policías rebeldes’ (incluso recortó el presupuesto para que Bay desistiera y se fuera del proyecto, llevando al propio director a poner dinero de su bolsillo para rodar la explosión culminante del clímax final).

Las razones por las que se tardó tanto tiempo en reunir de nuevo a los tres para la secuela eran meramente económicas. La cinta original había costado 17 millones de $, de los cuales, seis estaban repartidos en los sueldos de Smith, Lawrence y Bay. Pero el éxito del film, y el posterior estrellato de sus protagonistas, infló de forma gigantesca sus emolumentos. Juntarles para una nueva entrega no iba a ser tarea fácil y, sobre todo, no iba a ser barato. Y no lo fue…

Dos Policias Rebeldes

En 1999 hubo un amago de producción con Tom Day detrás de las cámaras y Bay sólo como productor. Pero a última hora Smith se marchó a rodar ‘Wild Wild West’ por un sueldo de 20 millones de $ y el proyecto se canceló. Ya en 2002 la cosa se empezó a poner seria. Martin Lawrence, por medio de sus agentes, apretaba para estar en la secuela. Michael Bay venía del semi-fiasco de ‘Pearl Harbor’. Y Smith no conseguía instalarse dentro de la industria como actor serio con su papel secundario en ‘La Leyenda de Bagger Vance’ (Robert Redford, 2000). Así las cosas, Bruckheimer (ya en solitario tras la muerte de Don Simpson) dio luz verde al rodaje en Miami y Puerto Rico (simulando ser Cuba) de ‘Dos policías rebeldes 2’ (Bad Boys 2) con un desorbitado fleje de 140 millones de $, de los cuales la mitad irían directamente al bolsillo de Smith, Lawrence y Bay, veinticinco por cabeza. Al final, la película dobló en taquilla su presupuesto sólo en USA, reafirmando el tirón de Lawrence y, sobre todo, Smith alrededor del mundo.

Con ‘Dos policías rebeldes 2’ (a partir de ahora, DPR2) se confirmó, a nivel cinematográfico, un nuevo modo de hacer y ver el séptimo arte: el estilo Bay & Bruckheimer Sociedad Ilimitada. El estilo del cine circense del cuanto más mejor. El del impacto visual por acumulación. Todo un espectáculo de circo en su máxima expresión llevando más allá del límite los ingredientes del film original, incluso “violando” su espíritu, que no era otro que el del cine de Serie B barato de acción.

En esta secuela tenemos humor exagerado incluyendo un gag (el disparo en el culo que recibe Marcus al principio de la cinta) que se acaba alargando hasta más de la media hora de metraje y que dará  pie a un gag dentro del gag… Además, acción desenfadada, histérica y grandilocuente. Las reglas de la lógica y el sentido común no existen dentro del mundo de DPR2: coches volando desde grúas, cuerpos de gente muerta siendo lanzados por el aire, giros de cámara imposibles de 360 grados, ratas fornicando en primer plano… Todo es posible dentro de los 146 minutos de metraje del film. Un largometraje que sirvió para que Michael Bay se licenciara definitivamente como el Rey moderno del  Cine Mainstream y del hit veraniego.

Dos policias rebeldes 2

Todo lo dicho en el párrafo anterior aunque parezca negativo no lo es. DPR 2 obviamente traiciona a la cinta original de principio a fin, pero es que las reglas del juego habían cambiando muchísimo en ocho años. Incluso el género había evolucionado en ese tiempo, ya que entre medias se había estrenado, con un éxito enorme y una repercusión colateral dañina, ‘Matrix’ (Lilly y LanaWachowski, 1999). Así las cosas, la única forma de hacer una cinta de acción era hacerla lo más grande posible. Y eso es DPR2, la búsqueda del cuanto más mejor y del imposible no existe. Todo guiado de forma inmejorable por Michael Bay y su personal y único estilo de rodar. El caos tiene estilo. Y ese estilo es el estilo Michael Bay. En mitad de tanto empacho visual poco importa que Martin Lawrence este sobreactuadisimo, que Will Smith haga de Will Smith o que muchas de las sub-tramas del film directamente sobren… es decir, los momentos de relleno. En la pausa narrativa, Michael Bay se pierde.

Dentro del apartado interpretativo la palma de oro de la película se la lleva un inconmensurable Jordi Mollá pasándoselo en grande imitando al gangster cubano por excelencia (Tony Montana) en un rol que se desmarca claramente de la monotonía de las interpretaciones del resto del reparto. Sobre todo de un aburrido Will Smith y una muy sosa Gabrielle Union. Y no me olvido de Peter Stormare (actor fetiche de Bay) haciendo de mafioso ruso y transmutándose en un roba-escenas de primera.

En cuanto a la acción, pues como ya he dicho, ésta es constante. Innumerables set-pieces con persecuciones en todos los vehículos motorizados posibles (atención al altísimo body-counter de la película) destacando la que tiene lugar al principio del film y que es captada desde diversos ángulos de cámara (incluyendo un helicóptero) y donde una banda de haitianos lanza coches desde una grúa a Lowrey & Burnett, que los siguen en el Ferrari gris del primero (una secuencia made in Bay que fue filmada siguiendo técnicas de efectos visuales revolucionarias en su momento). Aunque la que de verdad se lleva la palma es la colosal caza del gato y el ratón en Cuba entre dos Hammers y que incluye una persecución cuesta abajo por medio un suburbio de chabolas, copiado de cierto film de Jackie Chan, pero con el sello inimitable de Michael Bay. Atención al inevitable tinte político de dicho clímax, un momento USA contra Sudamérica (Cuba) que termina de la forma más americana posible.

Dos Policías Rebeldes

En resumidas cuentas.
En definitiva, cierro esta crítica de Dos policías rebeldes 2 afirmando que estamos ante un espectáculo gozosamente filmado. Algo así como el McDonald´s del cine. Empacho visual perfecta y lujosamente condimentando. Sean bienvenidos a un nuevo mundo. Al mundo de Michael Bay.

Tráiler de Dos policías rebeldes 2