Crueles intenciones
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En ‘Crueles intenciones’ una pareja de hermanastros ricos y sin valores, debido al abandono de sus padres, se dedican a llevar una vida de placeres sexuales sin importar quién se ponga de por medio. Su reciente plan consiste en destrozar la reputación de un par de chicas inocentes.

Ryan Phillipe & Sarah Michelle Gellar

Crítica de Crueles intenciones.
Esta película es ideal para todos aquellos que gusten de las historias donde los personajes son tan inteligentes que se ponen a tramar y confabular unos contra otros; en plan dr. Lecter y Clarice Starling en El silencio de los corderos. Y es que disfrutas con sus retorcidos juegos y a la misma vez no sabrás por dónde saldrá la historia.

Aquí tenemos dos historias en una misma película aderezada por la picante relación entre los protagonistas. Por un lado tenemos la apuesta de Sebastián por lograr su última conquista con Annette, y por otro lado a Katheryn urdiendo una trama para vengarse de la chica que le quitó su última pareja.

Sebastián y Annette

Las chicas víctimas en el film…
Por el lado de Sebastián tenemos a Annette. Una chica que posee absolutamente todos los valores de los que carece Sebastián. Esto la convierte en la chica ideal. Pero, a pesar de sus convicciones, también vive la realidad de su adolescencia (esas hormonas descontroladas) y se ve constantemente asediada por Sebastián, que como buen conquistador sabe lo que hacer para seducir a una chica.

Y por el lado de Katheryn tenemos a Cecille. La inmadurez personificada. Una niña en muchos aspectos e ingenua como ella sola. Sin saberlo es la mosca en la telaraña que Katheryn ha tejido para ella.

Cecille

Sebastián y Katheryn: la pimienta de la película…
Si tomamos la historia de la película y la dividimos en sus dos partes tenemos un film que no dice mucho. La historia de Sebastián es la central, la romántica y rozando la línea de la tragedia. Mientras que la historia de Katheryn viene a ser la trama B y la que nos proveerá de sonrisas constantes al ver cómo una chica tan brillante y maquiavélica como ella tiene que lidiar con la tonta de Cecille. Pero es que la verdadera chispa (y por lo que destaca la película) son los personajes de Katheryn y Sebastián.

Al no tener ningún tipo de valores estos personajes deciden vivir a expensas de las cosas superficiales que la vida les ofrece. Y así llenar de alguna manera las carencias de sus vidas. Su principal manera de escapar del aburrimiento es vivir del sexo. Pero con una clara diferencia entre ellos: Sebastián puede hacer lo que sea con cualquier chica (los padres por supuesto lo detestarán pero entre jóvenes y más aún entre hombres esto no hace más que sustentar su “hombría”), y Katheryn por su lado también desea lo mismo pero ella debe ser muy cuidadosa y mantener una reputación intachable ante la sociedad en la que viven. Algo que termina pasándole factura al estar harta de hacer de su vida un papel.

Cuando estos personajes están en su ambiente nuestras miradas se centran en ellos. Nos gusta verlos interactuar con los otros personajes pero más aún entre ellos. Tanto cada uno por separado o juntos son capaces de tan perversos planes que se deleitan con ellos. Y luego, toda esa tensión sexual que no consumen pero que disfrutan en tentar.

Katheryn & Sebastián

Conclusión.
¿Una película más de adolescentes de la década de los 90? Sí, pero a diferencia de todas las demás resalto en esta crítica de Crueles intenciones que esta tiene una clase y estilo únicos. Los personajes están excelentemente creados y aún mejor definidos por sus respectivos actores en unas representaciones totalmente mesuradas; aquí de lo que se trata es de elevar sus personalidades al extremo pero manteniéndose en unos límites. Para definir esta película bastaría con la palabra sutileza. Disfrutarán mucho con ella.

Crueles Intenciones