Blade Runner 2049
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En 1982 Ridley Scott firmó una película que, en su momento, no fue todo lo bien recibida que se esperaba. Esa película era Blade Runner y con el paso del tiempo se convirtió en todo un clásico de culto de la ciencia-ficción elevada, con toda justicia, a la altura de las más grandes. Ahora, 35 años después, la cinta de Scott (basada en la obra de Philip K. Dick) ve continuar su legado en… ‘Blade Runner 2049’.

“A veces, para amar a alguien tienes que ser un desconocido. Es así de sencillo”.-Deckard.

Crítica de Blade Runner 2049

Antes de entrar a valorar propiamente el film, hay que llamar la atención sobre tres cortometrajes que serán de interés para el público que no se haya enterado de la existencia de los mismos. Tres cortos destinados a ponernos en situación y cubrir el vacío existente entre los años 2019 (fecha en la que tenían lugar los sucesos del film de Ridley Scott) y 2049 (fecha en la que tienen lugar los nuevos sucesos). Los dos primeros cortometrajes han sido dirigidos por Luke Scott (hijo de Ridley Scott) y llevan los título de ‘2036: Nexus Down’ y ‘2048: Nowhere to Run’. Estos cortos sirven de presentación y acercamiento a los personajes de Jared Leto y Dave Bautista, el primero como el creador de una nueva tecnología replicante, y el segundo como un misterioso comerciante. El tercer cortometraje se titula ‘Blade Runner: Black Out 2022’ y ha sido escrito y dirigido por Shinichirô Watanabe. Este corto destaca por su estilo anime y nos habla de un suceso conocido como “el apagón”. Podéis visualizar los tres videos en la cuenta de YouTube de Sony.

Y ahora ya entramos en materia. ¿Es ‘Blade Runner 2049’ la obra maestra que la crítica norteamericana ha sentenciado? No. ¿Supera ‘Blade Runner 2049’ a ‘Blade Runner’? No. Y así de directo empiezo esta reseña. Cierto es que la película de Denis Villenueve asombra por su diseño de producción (tampoco tan superior al film original que, a día de hoy, no ha perdido nada de su calidad) y debe ser aplaudida por continuar la historia pero su fondo y personajes no es tan excelso. “Mi objetivo era respetar la estética del cine negro en la primera película, mientras que le daba a la nueva una identidad propia” (Denis Villeneuve).

A nivel técnico y de producción no se puede poner ningún reproche al film de Villeneuve, todo lo contrario. Aquí sólo caben alabanzas. Alabanzas por extender los escenarios y universo de ‘Blade Runner’, de esta forma no sólo visitaremos la oscura y lluviosa LA de 2049, sino también otras zonas claras como la granja de Sapper Morton o unos exteriores de Las Vegas anaranjados por la radiación. Además, en el diseño de los interiores lucen y mucho las asépticas salas (casi estilo reiki y/o yoga) de Wallace Corporation. Por no hablar de los rigslinks de comunicación tipo ‘Dead Space’ o contemplar a una Ana de Armas holográfica que cambia de trajes en segundos ante nuestros fascinados ojos… Todo esto ha sido posible gracias al trabajo conjunto del realizador canadiense con el director de fotografía Roger Deakins, el diseñador de producción Dennis Gassner y la diseñadora de vestuario Renée April. El film fue enteramente rodado en 6 platós localizados en Hungría y en exteriores de Budapest.

También hay tiempo para los homenajes al film original pero sin abusar. Al film de Scott se le homenajea no sólo con imágenes y registros sonoros de recuerdos (el ojo con el empieza la película, algunas fotos, la entrevista original en la Tyrell Corporation…) sino que toda la trama de ‘Blade Runner 2049’ se “edifica” sobre ‘Blade Runner’. Amén de que la BSO de Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch evoca, en algunos pasajes, las míticas e inolvidables melodías de Vangelis. Una BSO que resulta tremendamente poderosa e impresionante al máximo, en este sentido, se nota que quien empezó a componerla fue el habitual de Villenneuve, el compositor Jóhann Jóhannsson, que luego fue apartado del proyecto…

Ahora bien, todo lo anterior flaquea cuando entramos a valorar la trama. Como expuse en el párrafo anterior, el argumento es deudor de ‘Blade Runner’, por eso la presencia aquí de Harrison Ford y otras sorpresas y/o apariciones espaciales, ahora bien, la película también funciona de manera independiente sin mayores problemas gracias a su introducción y datos iniciales.

Entrando a comentar el script, cabe decir que se adivinan ciertas incongruencias y la película, una vez vista, deja la sensación que su altísimo minutaje (163 minutos) resulta claramente excesivo para lo que se cuenta y por cómo se cuenta. Y al respecto de esto último hay que subrayar que el film nos es relatado y expuesto en pantalla con una parsimonia y solemnidad que termina por cansar (andares lentos, miradas que no se terminan…). En este sentido, da la impresión que quisieran hacernos ver que se estaba filmando la Capilla Sixtina de la Nueva Era…

Por otro lado, los temas que se van tocando no descubren la pólvora pues desde 1982 hasta aquí los hemos visto repetidos en cientos de películas: los androides que quieren vivir, el futuro desolador, la genética, los Mesías, el amor… es decir, materia ya conocida y tratada de una u otra manera.

“Creamos ángeles al servicio de la civilización”… Los Ángeles 2049.

Entrando a comentar las interpretaciones decir que todas son muy correctas para lo que piden sus personajes, ahora bien, no esperemos encontrar ningún tipo de empatía con nadie… porque todos los protagonistas son fríos como el hielo y cuesta mucho “ponerse en sus zapatos” debido a eso, a su frialdad.

Empiezo con Ryan Gosling que da vida a K, un seco e inexpresivo Blade Runner encargado de retirar a los nuevos “pellejudos” que quedan por ahí sueltos. Salvo algún puntual estallido de furia… Gosling no tuerce el gesto en todo el film, su personaje es un “liquidador” y a eso se ajusta el intérprete. En casa le espera Ana de Armas como Joi, una IA que, irónicamente, resulta el personaje más humano de todo el film y el que más sentimientos llega a mostrar. Supervisando la labor de K en comisaría está la teniente Joshi, interpretada de manera muy dura y firme por una Robin Wright que apenas si esboza una sonrísa en toda la película… Volviendo del film original tenemos a Harrison Ford. El mítico actor repite su rol de Rick Deckard y es el más vida le pone al asunto, mostrándonos a un hombre quemado por los años y los acontecimientos vividos.

Por otro lado, la presencia en el film del coloso Dave Bautista y de Jared Leto debe tomarse de manera casi anecdótica, especialmente el primero. Bautista sale unos 5 minutos y Leto no creo que pase de los 10-15 minutos, eso sí, estratégicamente colocados en el film. Así las cosas, poco se puede decir de ellos, pero bueno, Bautista protagoniza una escena de acción y deja una frase para la posteridad del film. Por su parte, Leto interpreta a Wallace, un genio hierático y ciego que compró la Tyrell Corportation y fabrica unos nuevos modelos de replicantes totalmente fieles al hombre. Su principal asistente es la actriz holandesa Sylvia Hoeks que como Luv pasa por la película tiesa como un garrote y luciendo, fundamentalmente, en las escenas de acción.

Finalmente, de intérpretes como Carla Juri, Hiam Abbass, Tómas Lemarquis, Lennie James, Barkhad Abdi y Mackenzie Davis comentar que los pocos minutos que tienen los aprovechan bastante bien (especialmente Lemarquis y Abdi), salvo quizás Mackenzie Davis que para interpretar a una “dama de compañía” resulta un poco borde.

En conclusión.
Finalizo ya esta crítica de Blade Runner 2049, una película que queda recomendada desde un punto de vista visual pero que no logra trascender como si hizo la original. Además, cuesta mucho ver y/o reconocer el sello personal del mejor Denis Villeneuve. Quizás en revisiones futuras pueda valorarse mejor… pero, vista hoy en día, no alcanza (ni de lejos) las cotas de “obra maestra” que la crítica americana ha vendido, interesadamente o no…

Tráiler de Blade Runner 2049