Blackwood
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Desde que en 2012 estrenara ‘Luces rojas’ poco o nada habíamos vuelto a saber de Rodrigo Cortés en la gran pantalla. Con esta nueva propuesta llega decidido a hacernos pasar un sugerente rato de terror clásico. Para ello nos abre las puertas y nos invita a adentrarnos en la academia de… ‘Blackwood’.

“Las cosas malas nunca acaban solas, Kit”.-Verónica.

Crítica de Blackwood

Esta nueva película de Rodrigo Cortés está basada en la novela ‘Down a Dark Hall’, publicada en 1974 por la escritora norteamericana Lois Duncan (1934-2016). A destacar que el título original fue sustituido en España por “sonar poco comercial”, en su lugar se eligió ‘Blackwood’, que es el nombre que en la novela tiene la prestigiosa residencia para chicas problemáticas

El cineasta español presenta así su adaptación: “Blackwood es una película dirigida a adolescentes que espero tenga la suficiente elegancia como para interesarle a todo el mundo. Más que una película de terror es una alegoría inevitable sobre el hecho de crecer, en esa edad tensa y difícil en la que todo resulta terrorífico, cuando uno debe descubrir quién va a ser el resto de su vida. Aquí pesa tanto el suspense como la belleza de la pintura o de la música: el arte se convierte en una laguna profunda llena de peligros”.

Con independencia de la obra original, lo que se aprecia en el guión, adaptado por Michael Goldbach y Chris Sparling, es el poco o casi nulo trabajo en los personajes secundarios que pasan por la trama como simples “muebles”. Esto resulta especialmente grave en el caso de las chicas que llegan a Blackwood. Si quitamos a Kit, las demás jóvenes están totalmente desaprovechadas y sacrificadas por un libreto que nada nos cuenta de sus personajes y en nada nos ayuda a conocerlas. Más allá de los “dones” que en ellas se despiertan poco más se puede comentar, en consecuencia, nos importará bien poco lo que les pueda pasar… Teniendo en cuenta esto, resulta claro que los 96 minutos de duración se quedan muy pequeños para una historia como esta que, probablemente, habría lucido más en otro formato (una serie o mini-serie) o con una mayor duración.

Por otro lado, hay que resaltar el buen trabajo de Rodrigo Cortés en la ambientación de la película. Es una ambientación tremendamente clásica que te logra sacar, agradecidamente, del mundo actual para llevarte a una gran escuela que parece detenida en siglos pasados, tanto por lo que es su decoración interna como su paisaje natural exterior. Quizás se abuse mucho de la oscuridad interior y poca iluminación de la escuela, pero el trabajo en este sentido es bueno.

Respecto a los toques de terror, decir que estos están basados, fundamentalmente, en la aparición de figuras fantasmales, pesadillas, sombras que parecen verse, sonidos, susurros y algún susto sonoro. Todo bien combinando y sin abusar excesivamente de ninguno de ellos. Además, habría que incluir aquí ese punto de misteriosa investigación que lleva a cabo Kit para saber cuál es el origen de los “dones” de sus compañeras, y es aquí donde alcanzan sentido las palabras de Rodrigo Cortés: “el arte se convierte en una laguna profunda llena de peligros”.

También “pesa mucho” en la película la banda sonora del compositor Víctor Reyes. En su música clásica juega un papel muy importante el piano (instrumento que el propio Cortés estudió en el Conservatorio). Tan es así que en una determinada escena termina por echar humo…

“Bienvenidas a Blackwood”… Chicas malas.

La gran (y casi única) protagonista de la película es AnnaSophia Robb como Kit. La joven actriz nacida en Denver demuestra todo su poderío delante de las cámaras con una actuación de gran carácter y personalidad. Una interpretación con bastante rebeldía y rabia (ojo a cuando se enfrenta a Verónica) y en la que demuestra no amilanarse en absoluto ante una figura como Uma Thurman. AnnaSophia se echa la película a sus espaldas y ella lo es todo o casi todo en el film.

Como expuse antes, del resto de chicas “protagonistas” poco o nada se puede decir… De esta manera, buenas intérpretes jóvenes como Isabelle Fuhrman (Izzy), Rosie Day (Sierra) y Taylor Russell (Angie) ven como su trabajo en este film no brilla ni destaca. Quien sí que encuentra un poquito de importancia es Victoria Moroles como Verónica, la chica más fuerte y violenta de la escuela y que se las tendrá tiesas con Kit.

En los intérpretes adultos es Uma Thurman la que más resalta como Madame Duret. Uma consigue dar a su personaje ese aire de autoridad y rectitud (pero también de confianza) que uno espera de una sobria directora de escuela. Además, destaca su conseguido intento por dotar de un acento francés al personaje. En el resto de actores adultos encontramos el mismo problema que con las chicas, es decir, están para “amueblar” las escenas. La única que se nos puede quedar algo grabada es Rebecca Front, pero más por su imponente y dura presencia (Mrs. Olonsky, la “esbirra” de Duret) que por otra cosa.

En conclusión.
Acabo ya esta crítica de Blackwood, una película a la que terminas apreciando más por sus buenas intenciones y por lo que te intenta contar… que por lo que realmente te termina por ofrecer. Al final nos queda una gran labor de AnnaSophia Robb y un loable intento de Rodrigo Cortés por devolvernos al espíritu del cine más clásico de fantasmas y casas encantadas/aisladas con el arte por bandera.

Tráiler de Blackwood