Amityville: El despertar
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Regresamos a una de las casas más malditas de la realidad y del cine, la casa situada en el 112 de Ocean Avenue en Amityville (NY). Su sangrienta y demoníaca historia comenzó el 14 de noviembre de 1974 cuando el joven Ronald DeFeo asesinó a toda su familia. Desde entonces quedó maldita hasta nuestros modernos días. Hoy volvemos a abrir su puerta para adentrarnos en… ‘Amityville: El despertar’.

“Yo paso de ese rollo de Amityville”.-Belle.

Crítica de Amityville: El despertar

Ya casi había perdido la esperanza de ver estrenada en cines ‘Amityville: El despertar’, la nueva visita a “la morada del miedo” que se presenta escrita y dirigida por Franck Khalfoun, director cuyo título más relevante es la destacada Parking 2 (2007).

Comento que “ya había perdido la esperanza” porque este film tenía un estreno previsto en cines USA para enero de 2016, sin embargo, su pase a salas fue postergado y la película original sufrió diferentes cambios y cortes de metraje. Todo para adecuarla al gusto de los productores, que terminaron por conseguir rebajar su calificación inicial de “R” hasta dejarla en un más “cómodo” PG-13. Al final, y tras muchos avatares y retrasos, la cinta terminó siendo estrenada totalmente de tapadillo, y de manera limitadísima (tan sólo 10 salas), el pasado 28 de octubre. No creo que nunca lleguemos a ver el metraje original y completo filmado por Khalfoun… y esto es una pena porque la película presenta puntos interesantes.

Entre estos puntos interesantes puedo destacar los siguientes: el hecho de ir directos al grano, de esta forma, y tras una breve presentación (estilo documental) sobre los asesinatos de Ronald DeFeo (para los interesados os remito a la crítica deLa morada del miedo), pasamos directamente al terror y al misterio sin más preámbulos (el propio perro de la familia se pone a ladrar nada más pisar la casa). Otro punto a destacar es como Khalfoun fusiona realidad con ficción en un intento de ejercicio de metacine. Así, y como si estuviéramos en la propia ‘Scream’ (Wes Craven, 1996), los protagonistas visionarán el DVD del film original ‘Terror en Amityville’ (Stuart Rosenberg, 1979). La verdad que este hecho resulta altamente curioso. Finalmente, el tercer punto destacado es la presencia del hijo/hermano comatoso (James) que se emplea de manera eficaz como elemento perturbador de la familia y de la casa.

Por el contrario, como aspectos muy negativos hay que resaltar: el abuso constante de los “jumpscares”, es decir, la abusiva utilización de la música y los golpes sonoros para provocar sustos y saltos en las butacas. Además, otro recurso que Khalfoun explota cansinamente es el mezclar los sueños de la protagonista (Belle) con la realidad (una vez o dos puede valer…). Finalmente, y como consecuencia de lo comentado en el primer párrafo de esta reseña, se aprecian unos ligeros cortes de transición entre escenas.

Por otro lado, la música de Rob, colaborador de Franck Khalfoun en ‘Maniac’ (2012) y de Alexandre Aja en Horns (2013), funciona bien gracias a sus toques siniestros y ominosos que logran, más que menos, meterte en el ambiente de la morada. Algo que también se consigue gracias a la fotografía del veterano Steven Poster y a la presencia de alguna que otra molesta mosca.

“¿Hay alguien más ahí contigo?”… Regresando a la morada del miedo.

Respecto a las actuaciones cabe decir que estas son cumplidoras sin ir más allá. Es clarísimo el intento (póster incluido) de hacer destacar a Bella Thorne por encima del resto como la protagonista principal, Belle, pero la joven intérprete no consigue capitalizar por entero la apuesta. Con carácter muy arisco hacia Belle (a lo largo del metraje sabremos los motivos) se presenta su madre Joan interpretada por Jennifer Jason Leigh, que se limita a cumplir dando todo lo que puede y tiene por su hijo comatoso, James. A James le “da vida” Cameron Monaghan que se pasa toda la película tumbado en la cama pero que entrega una gran labor en el tramo final del film, un tramo en el que pasa por encima de todo el reparto. Completa la familia la pequeña Mckenna Grace a la que conocimos como hija de Chris Evans en ‘Un don excepcional’ (Marc Webb, 2017) y que en este film tiene poca presencia para lucir en su rol de Juliet, la hija pequeña.

Del resto de intérpretes sólo cabe resaltar a Thomas Mann y Taylor Spreitler como Terrence y Marissa, los típicos amigos (amigo y amiga) de Instituto que hacen el aporte de surtidores de información cinéfila, especialmente Terrence. Finalmente, destacar dos intervenciones especiales: la de Jennifer Morrison (serie Érase una vez) y la del veterano secundario Kurtwood Smith. La primera como la buena y entregada tía Candice y el segundo como el doctor Milton, el médico encargado de supervisar los avances de James.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Amityville: El despertar, un film especialmente indicado para los seguidores de Bella Thorne… y para fans completistas de las películas de Amityville que quieran añadir a su lista de visionados este curioso regreso al ya maldito y famoso 112 de Ocean Avenue.

Tráiler de Amityville: El despertar