Acción Jackson
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Carl Weathers siempre fue un actor tremendamente válido para el cine de acción gracias a su poderoso y musculado físico, y a la repercusión que tuvo interpretando al mítico Apollo Creed en “La Saga Rocky”. Es por ello que, en su momento, intentó probar suerte en solitario con algunas películas como esta que cumple 30 años. Conozcamos ya mismo al sargento Jericho Jackson más conocido como… ‘Acción Jackson’.

“Ahora sí que me has cabreado”.-Jericho Jackson.

Crítica de Acción Jackson

A mediados de la década de los 80 Carl Weathers ya había conseguido una merecida fama gracias a su trayectoria en los films de Rocky, siendo Rocky IV (Sylvester Stallone, 1985) su última participación en la saga. Además, también había protagonizado ‘Fortune Dane’ (serie de televisión de acción que no pasó de 6 capítulos) y venía de co-protagonizar, al lado de Arnold Schwarzenegger, el film de culto Depredador (John McTiernan, 1987). Por todo esto (y más trabajo anterior) en 1988 le llegó su oportunidad de dar el salto abanderando una película de acción titulada ‘Acción Jackson’, un film que salió adelante gracias al propio Weathers y al gusto del mítico productor Joel Silver por el “blaxploitation”. Finalmente, ‘Acción Jackson’ se estrenó en Estados Unidos un 12 de febrero de 1988, recaudó algo más de 20 millones sólo en USA (que no estaban tampoco tan mal para la época) y bien se puede decir que la carrera en solitario para la gran pantalla de Weathers terminó ahí…

‘Acción Jackson’ es una película muy esclava de su era, un tiempo en el que los héroes musculosos eran los reyes de los cines finiquitando malosos de todas las formas posibles y escupiendo frases lapidarias. Por ello, la cinta no pasa de ser un entretenimiento de acción servido para el total lucimiento del carisma y músculos de Carl Weathers.

Ahora bien, no se le puede negar su intento de presentar una trama aceptable con los asesinatos de los jerifaltes de la “Unión de Automóviles” por medio de “Los hombres invisibles”, unos asesinos profesionales que se mueven como auténticos fantasmas (atención a la ejecución con la que se abre el film). No faltan tampoco los típicos “lugares comunes” de este tipo de producciones como eran: el lenguaje desvergonzado y subido de tono (ojo con la frase “Esto está más vigilado que el coño de una virgen”), el aporte cómico (aquí representado por las intervenciones de la pareja de patrulleros y del torpe ladronzuelo de turno) o la típica relación de amor/odio entre Jackson y su superior.

Al margen de lo anterior, en el libreto podemos encontrar también una tremenda y doble alegoría: la primera relativa al machaque con las drogas del personaje interpretado por Vanity… y la segunda en una frase pronunciada por Jackson que resumiría la carrera posterior del propio Weathers: “No he obtenido el renombre que quería obtener”… Como curiosidad o “easter egg” no se pierdan el guiño a la ya citada ‘Depredador’ en una escena en la que Vanity y Weathers pasean por una calle cuyo muro lateral está repleto de pósters del film de McTiernan (hay que fijare bien para verlos), film estrenado un año antes.

Respecto a la acción hay que comentar que esta es la típica de los films de acción ochenteros, esto es: volcaduras de coches, explosiones varias al más mínimo contacto, peleas con Jackson “imponiendo” sus manos y una buena colección de firmezas al dar el pasaporte a los malosos de turno, por ejemplo: “¿Te gusta la carne muy hecha?”…

“A mí no me toques los cojones…”. El sargento negro.

A nivel de casting comentar que este resulta bastante destacado con varios nombres que en los años 80 tuvieron cierta resonancia. Ahora bien, el protagonista indiscutible es Carl Weathers como Jericho Jackson. Decir que Weathers llena por completo los zapatos de su personaje con una actuación y presencia en pantalla repletas de un innegable carisma y poderío. Weathers lo es todo aquí y supo aprovechar su oportunidad, la pena es que el film no fuera el éxito esperado y no tuviera más oportunidades como protagonista en la gran pantalla. Su personaje es Jericho Jackson, un antiguo teniente experto en Derecho y excepcional atleta (de ahí su apodo de “acción”) que fue degradado a sargento por un antiguo caso que lo enfrentó a la familia Dellaplane.

Al lado de Weathers, la gran protagonista femenina de la función fue Vanity interpretando a Sydney, una cantante de clubs de mala muerte que es una adicta a las drogas. Decir que este papel le sirvió a la malograda artista para explotar las cualidades que más le hicieron triunfar, a saber: su tremenda sexualidad y su voz. Ambas características las explota en la cinta enseñando sus encantos y cantando dos canciones de la BSO en sendos números bien preparados en el film a tal efecto, las canciones son: “Faraway Eyes” y “Undress”.

El papel del villano de la función recae en Craig T. Nelson que está bastante bien plantando cara a Weathers con mucha personalidad en el rol de Peter Dellaplane. Nelson recrea a un empresario millonario carente de sentimientos y que sólo se mueve buscando el poder y quitando de su paso a todo aquel que le moleste. Dellaplane tiene que estar por encima de todos, así lo dice el slogan de su último coche: “Veloz, más veloz, el más veloz…”. A su lado, e interpretando a su joven esposa, encontramos a una Sharon Stone que comenzaba a hacer camino en Hollwyood. Stone le pone ganas a su rol pero poco podía hacer con este papel más que lucir como mujer del villano y sentirse perdida en su mundo de corrupción.

En el resto del elenco tenemos a un buen puñado de caras conocidas del cine de acción de aquellos tiempos, a saber: Bill Duke y Sonny Landham que pasaron directamente del elenco de ‘Depredador’ a acompañar a Carl Weathers en esta aventura; el primero lo hizo como su superior (capitán Armbruster) y el segundo en un breve cameo con pelea incluida como el traficante de drogas apodado “El Rápido”. Además, también se dejan ver Robert Davi en la piel del asustado (y poco aseado) chivato llamado Moretti y Al Leong, el famoso “chino” de los 80, aquí nuevamente sin soltar ni una palabra como esbirro de Dellaplane. Por otro lado, al principio del film, podemos identificar a Ed O’Ross en el pellejo del primer sindicalista asesinado y, finalmente destacar a Jack Thibeau como el detective Kotterwell, el antiguo compañero de Jackson y con el que ahora no se lleva precisamente bien.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Acción Jackson, un film rodado a la mayor gloria del mítico Carl Weathers que cuenta con escenas de acción bien conseguidas (especialmente los asesinatos) y un reparto destacado. La pena es que la película queda reducida sólo a eso, a ser un vehículo para el lucimiento exclusivo de Weathers y esto hace que sólo nos interese a los que somos fans del fornido actor.

Tráiler de Acción Jackson