Abraham Lincoln: Cazador de vampiros
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Si te dicen que existe un libro titulado ‘Abraham Lincoln: Cazador de Vampiros’ seguro que alucinas. Si te dicen que lo llevaron a la gran pantalla directamente puedes entrar en trance: no sabes qué pensar, ni por dónde salir. ¿Qué nos espera tras el decimosexto presidente de los EEUU con hacha plateada en mano?

Abraham Lincoln: Cazador de Vampiros

Crítica de Abraham Lincoln: Cazador de vampiros

Cuando uno piensa ver una película titulada ‘Abraham Lincoln: Cazador de Vampiros’, debe empezar por agarrarse bien a la butaca porque las curvas prometen ser legendarias. Ahora bien, la idea cuando se analiza un poco y se pone uno en el tema no pinta tan mal como la sensación que se tiene al escuchar por primera vez el título. A partir de ahí, se puede optar a realizar la película de dos maneras: por la vía realista (dentro de lo que un título en el que un presidente real de Estados Unidos se dedica a dar caza a los chupasangre permite) o por el ritmo acelerado y frenéticamente fantasioso.

Como era de esperar, la cinta siguió la segunda senda, perdiendo gran parte de su encanto. Podía haber sido un film oscuro pero “creíble”, en el que Lincoln cazase vampiros como buenamente pudiera y anteponiendo quizás elementos de investigación y suspense a la acción más espectacular. Pero no fue así y lo que prima por encima de todo es la acción y los efectos especiales. El ritmo que toma el film hacia la mitad del metraje y hasta su final es muy alocadamente parecido a lo visto en ‘Van Helsing’, por poner un ejemplo. Y no sólo me recordó a esa película en en ese aspecto… sino también en su alma y manera de ser. Os pongo un ejemplo para que veáis a qué me refiero: una escena llena de caballos, cientos de caballos corriendo endiabladamente campo a través. Un vampiro y Abraham se las están teniendo. Uno huye y el otro lo persigue. Imaginaros dicha escena en un film algo más serio. Es difícil. Es una escena puesta en bandeja para hacer piruetas y ver como los dos van saltando de caballo en caballo y realizan acciones cada vez más imposibles. Todo esto es lo que desangra a la película, el irse por unos derroteros que poco le acaban beneficiando.

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Al final se queda en un intento bastante bueno de lo que quería ser (intento al fin y al cabo) con buenas localizaciones, personajes bien desarrollados y unos efectos estupendos, pero todo bastante superficial y en donde la trama es una mera excusa al servicio de la espectacularidad. La generación del efecto digital disfrutará mucho con la sucesión de locuras que aparecen en pantalla, pero el que busque indagar un poco más en el asunto poco va a poder llevarse al bolsillo.

Comentar que, al margen de lo expuesto, un servidor la disfrutó bastante, puesto que no sólo se deja ver sino que te engancha con sus idas y venidas, y con algún que otro giro argumental bastante conseguido. Sus buenas escenas de acción y, sobre todo, sus buena dosis de sangre y violencia, hacen que si eres consciente de lo que tienes delante, puedas acabar pasándotelo muy bien con ella. Eso si, puristas abstenerse.

Abraham Lincoln Cazador de Vampiros

Conclusiones.
Llegamos al final de esta crítica de Abraham Lincoln: Cazador de vampiros, una cinta sin mayor aspiración que entretenerte y dejarte seducir por sus buenos efectos, su buena dosis de hachazos a los chupa sangres y su interés por ver cómo acaba todo el lío en el que se está enmarañando el film. Es cierto que muchos ni eso salvarán, pero como he dicho anteriormente, si tienes ganas de desconectar, no comerte la cabeza con un guión enrevesado y de ver como un presidente de los Estados Unidos se lleva por delante a todo ser oscuro que se le cruce, ésta puede ser tu oportunidad.

Abraham Lincoln: Cazador de Vampiros

Zombis, vampiros y un presidente de por medio.
El señor Seth Grahame-Smit se dio a conocer a las grandes masas con su libro ‘Orgullo y Prejuicio y Zombis’, una adaptación del clásico de Jane Austen pero con zombis de por medio. Grahame-Smith dice que la idea de escribir ‘Abraham Lincoln: Cazador de vampiros’ le surgió a raíz de lo que observó durante la gira que realizó en 2009 para promocionar su anterior libro, el citado ‘Orgullo y prejuicio y zombis’. Él mismo comentaba: “Ese año se celebraba el bicentenario del nacimiento de Lincoln, y muchas de las librerías de mi gira promocional tenían dos tipos de expositores: uno contenía libros sobre la vida de Lincoln; el otro, relatos de vampiros, como ‘Crepúsculo’ y la colección de libros de Sookie Stackhouse [en los que se basó la serie de televisión “True Blood”]. Este hecho me condujo a pensar en combinar ambos temas”. Dicho y hecho. ‘Abraham Lincoln: Cazador de Vampiros’ se unía al ya de por sí clásico ‘Orgullo y Prejuicio y Zombis’ en la fusión de los clásico con lo sobrenatural.

Y es que si hace unos años los vampiros eran el tema más recurrente y veíamos vampiros hasta cuando abríamos la nevera para coger algo, ahora la moda gira en torno a los zombis (salvo excepciones como este ‘Abrahamn Lincoln: Cazador de Vampiros’). Y lo más curioso es que si bien el fenómeno zombie está en alza en todo el mundo, aquí en España hay mucha maña para el tema. Fijaros los variopintos títulos que plagan cualquier librería en una época en que los podridos reinan las listas de ventas: el ya citado ‘Orgullo y Prejuicio y Zombis’, ‘LaZarillo: Matar Zombies Nunca fue Pan Comido’, ‘Diario de un zombi’ o ‘El Quijote Z’. Crisis no se la que habrá pero los zombis gozan de una salud de hierro (perdónenme el chiste malo).

Libros de Zombis